LA RAZÓN #1 POR LA QUE NON CONSIGUES LO QUE TE PROPONES.

Cuando los valores son claros, 
las decisiones son fáciles.
Walt Disney –

Frecuentemente se piensa que el coaching se resuma en: el coach motiva.

Esta frase tan pequeña contiene una cantidad de malentendidos.
Para empezar, el sujeto protagonista del coaching es el cliente, en el sentido que es ella/él quien trabaja en la sesión y el profesional simplemente acompaña con las herramienta de su “caja”.
Segundo, la motiv-acción nunca llega de fuera, por lo tanto nadie en la realidad te puede dar motivos para cumplir algo si no los encuentras dentro de ti. Y si no fuese por eso…

Puedes también creer intensamente de tener un empuje autenitico y personal, pero no siempre es así. 

Tal vez estamos convencidos de que queremos de verdad alcanzar unos objetivos y esa creencia está apoyada a una logica de hierro. Estamos convencidos de que querremos alcanzar unos objetivos. Pero los síntomas de que no es así reposa precisamente en que los resultados no llegan!
«Quiero estar en forma porque tengo un montón de vestidos que no puedo tirar»; «Me comprometo en conseguir el bonus de este año, ya que no puedo tener la libertad que anelo sin acabar con el préstamo de la vivienda», etc. etc.
Con motivaciones como estas, no solo no somos eficaces sino que acabamos con menguar nuestra auto-estima. ¿Cuántas veces te has dicho: “no tengo bastante fuerza de voluntad”?

Voy a ser algo tajante para que nos entendemos: ¿cuánto es importante si tiras unos vestidos? Y ¿de verdad me estás diciendo que tener un préstamo afecta la percepción de ti mismo como persona libre?

 

La pregunta es: ¿qué de verdad es esencial para ti?

No he  empleado ejemplos sobre apariencia física y éxito laboral por casualidad. Son casos muy frecuentes de imperativos sociales que poco tienen a que ver con lo que de veras cuenta para nosotros.  Aun así es posible que exista dentro de ti otro empuje para conseguir los mismos objetivos y esa la verdadera, la que “misteriosamente” sigue haciendote levantar una vez cada tres meses a las 6 para ir a correr, o en el trabajo te hace aguantar un cliente insoportable: quizás das mucha importancia a la salud? Tienes una familia numerosa en que eres el único que tiene un sueldo o más bien las actividades en que te expresas son caras?

 

La clave está en comprender tus valores. 

Comprender nuestros propios valores significa identificar lo que desde siempre nos empuja en hacer lo que hacemos. Y añado: con entusiasmo y dirección.

El entusiasmo es ese fuego interior que no sabes de dónde llega, pero desde la niñez te define y te da energía. En los Griegos era la condición de quien estaba poseido por un dios. La logica aquí no tiene algún rol: el trabajo está en reconocer tus valores, darte cuenta.

La dirección viene de la coherencia interior. Me explico mejor: creemos que la personalidad de ser humano sea un monolito, mientras que en nosotros hay muchas facetas. Nos es dificil por la tanto que unos valores estén en conflicto el uno con el otro: tipicamente diversión y éxito profesional, o libertad y familia… Eso no significa que uno tenga que ser sacrificado al otro. Una de las mejores posibilidad ofrecidos por el coaching está precisamente en mediar entre impulsos aparentemente incompatibles.

 


Un ejercicio que puedes hacer ya. 

  1. Imagina tu objetivo. Presumibilmente se puede expresar a través de un generico “tendría que ser…”.
  2. Dobla una hoja y en la izquierda escribe esta obligación y todos sus corolarios en forma de deber.
  3. En otra mitad, escribe tu objetivo como un “quiero hacer…” in manera más especifica, en contexto y realistico.
  4. Ejemplo: “Tengo que ser delgado. Porque tengo que meterme los pantalones talla 46. Porque estoy orgulloso cuando voy por la calle” se convierte en “Quiero mantener mi peso ideal. Para estar en forma con más de 40: el bienestar necesita más atención en la comida. Para tener la salud para moverme y dedicarme a mis intereses y deportes. 
  5. ¿Qué has comprendido de este ejercicio? Si quieres, comparte aquí tus comentarios…

EL ACUERDO. LA CLAVE DE UNA PAREJA SOLIDA.

Cuando imaginamos una historia de amor, casi siempre terminamos en un guión de película romántico.

Sin querer, vivimos inmersos en un repertorio de imágenes en que las relaciones se viven con pasión devastadora: «no es amor si no amamos como el primer día», «…si no podemos vivir sin él», «…si todo el resto del mundo no desaparece».

En realidad, la antigua sabiduría nos habla de un amor diferente: un sentimiento que cambia, que nace en el eros y con el tiempo cambia su naturaleza, se convierte en agape. Ágape es una comunión basada en el afecto y el intercambio. Y es una decisión común.

La atracción erótica es incontrolable debido a la fascinación generada por lo bueno de la otra persona y muere tan pronto como lo defectos del otro se vuelven claros. De hecho, de alguna manera, se trata de un fenómeno estrictamente individual. La vida en pareja es más bien un acto de voluntad compartida.

 

La pregunta sería “¿cuál es el sentido para nosotros para permanecer en pareja?”.

La respuesta a esta pregunta nos da una indicación para entender quién podría ser nuestra pareja ideal, pero también para renovar la motivación de seguir caminando con la que ya vivimos.
Desde este punto de vista, una pareja es un proyecto. Y la planificación es el elemento que se debe tenerse en cuenta

“Un cliente me preguntó:
“¿Qué puedo hacer para amar a mi esposa”. “Me encanta! El amor es una elección, una serie de acciones que se llevan a cabo a diario”
Steven Covey

Al igual que cualquier proyecto que logra resultados y es duradero, hay a la base una conciencia de cómo sabré si todo esto será un éxito y lo que realmente nos mantiene conectados. La respuesta es solo una y reposa en los valores: mis valores personales, aquellos que compartimos y el valor de los valores, la confianza.

 

DEJA DE JUZGARTE. ENCUENTRA TU MOTIVACIÓN AUTÉNTICA.

Daniela Cadamuro e Paolo Iudicone

Podrías pensar que el coaching te ayude a silenciar aquella voz interior que te empuja hacia un modelo estereotípico, («tengo que ser en forma», «de éxito», «con una familia feliz» ). O más bien, tienes la idea, quizás más frecuente, que el coach te motive a pesar de todo, metiendo a lado la parte de ti que te invita a amarte tal y como eres. 
De echo, psicologia relacional, programación neuro-lingüística, constelaciones sistémicas, … nos sugieren de escuchar todas nuestras partes – las cuales nos hablan para nuestro bien y deseos más auténticos – y al mismo tiempo nos ofrecen las herramientas para comprenderlas.

 

«Tendría que pasar más tiempo con mis hijos». «Con cuarenta años, tendría que estar en una posición de más responsabilidad». ¿Qué es que no funciona en ti? ¿Cómo te sientes cuando lo piensas?

Cada vez que te dices “tendría que ser…”, un poco de energía se derrama.
Quienes dicen que la disciplina es la clave del éxito, no esta tenendo en cuenta el placer y la motivación que guían aquella persona que se dedica intensamente a su actividad y tampoco a la sostenibilidad de ciertos compromisos.
Eso no significa que tendrías que silenciar tus “debería”.

Detrás de cada “debería” también está un valor tuyo.
Ciertas voces interiores existe la posibilidad para el futuro que deseamos, a la cual no le estamos dando el crédito que merece. A su manera, te la están recordando.
Te propongo un ejercicio muy simple.: (1) hazte un listado de todos los ‘debería ser…” que te vienen a la cabeza, y los “paraqués”. ¿Cómo te sientes? (2) Ahora borra fisicamente la palabra debería y pon “una parte de mi quiere que yo sea”. ¿Cómo cambia la emoción? ¿Y los paraqués?
En algún caso, es posible que te hayas dado cuenta que no hay una motivación verdadera en mantener un cierto compromiso, o más bien, pensando en tu deseo, hay soluciones más convincente que convertirte en un cierto tipo de mujer u hombre, o, inclusive, el precio para pagar es demasiado caro. Es posible que hayas acabado de tomar consciencia de haber confundido un deseo profundo con una necesidad inmediata, que hay reconocido un estereotipo.

El estereotipo es un modelo de persona propuesto por el sistema en que vives y que tu has asumido acriticamente.
¿Cuándo ocurrió eso? A frente de un problema, una elección crucial o un evento demasiado fuerte para ser gestionado, has encontrado que “ser una persona de este tipo” te ofrecía una manera para seguir adelante de la mejor manera. Y no te has equivocado. En la situación en que estabas – en términos de recursos ofrecidos por te medio ambiente, capacidades y competencias que habías acumulado, creencias y conciencia que habías conseguido – adoptar el tal estereotipo te ha permitido llegar hasta aquí.
Hoy eres una persona diferente y probablemente con más recursos, has adquirido nuevas capacidades y competencias, te identificas con nuevas creencias y eres más consciente. Aún  así, te has quedado allá…

La buena noticia. Si ya no puedes más con los viejos patrones, es precisamente porque estas lista/listo para nuevos caminos de mayor satisfacción.
La mente, ya sabes, es un instrumento que privilegia la eficacia (resultado, supervivencia) con respecto a la eficiencia (sostenibilidad a largo plazo, autorrealización) y, al adoptar una solución acceptable, no tiene ninguna razón para buscar otra. Eso hasta que un salto de consciencia no le haga vislumbrar una oportunidad de mayor bienestar.
Se podría decir así.

Si estás aquí hoy, es que has conseguido vislumbrar un deseo profundo y autentico detrás de un esquema automático. 

 

 

VIDA, PRESENCIA, RELACIÓN

Cada vez que pueda, me excluyo de la lucha para el poder, que se da en poseer la supuesto exceso, sea económico, sea físico, sea ético.

Solo estoy interesado en la relación en el aquí-ahora, concluida la cual no tengo otra motivación. En el contacto auténtico, cada exceso ya habrá sido intercambiado con reciprocidad. Propiedad, amor o razón te vienen dadas, en la espera que tú me los devuelvas con equilibrio, en una danza que se da tan solo para permitir la relación.

¿Qué otra motiv-acción se puede tener más allá de la relación? Si no se da de esta, yo tampoco estoy siendo. Eso no porque “si no me percibes tú, yo no existo”, sino porque no existo si no en el mundo, que por definición me transciende en el contacto con el otro.

De aquí el sentido de la presencia, condición o inclusive sinonimo de vida. 

Bebo con presencia este vino porque es vivir la vida con plenitud. Poco importa si habré conseguido ser tan zen de entrar en relación con algo insípido que, aún así, estimula mis sentidos, o algo más dulce.
De la misma manera, algo es disfrutar de un bien raro, otra es “divertir el ego” ostentando un símbolo, que es como tener la ilusión de que la relación se dé no en el contacto, sino soltanto en la convivencia en el espacio simbólico. En esta lógica un Vega-Sicilia, una Bentley e inclusive un cuerpo atractivo son objetos enseñados y no vehículos de la vivencia relacional, exhibidos como pruebas (ilusoria) de la reciprocidad que se limita a estar en el mismo contexto simbolico di altri membri della community.
Ilusión, en tanto que apartada del cuerpo, y por lo tanto también ilusión de poder: ¿qué poder sería si no mueve cuerpos?

Máxima ilusión por lo tanto la de creer que la Red sea instrumento que extiende mi cuerpo a la totalidad del mundo. Ilusión letal cuando riduce mi presencia al rincón muy reducido en que se encuentra el terminal, en un tiempo indefinido, así reduciando no solo la extension de mi expacio real, sino también la del desplegarse de mi tiempo de la vida, para el cual “ser humano” es a-con-tecer, es decir darse en relación, no acceptando de adaptarse pasivamente al mundo con acciones repetitivas, sino intervenir fisicamente y con-struir un a-venir.

Bebo con presencia, entonces. Y quizás me permitiré abusar de este vino, para – paradójicamente, estar un poco meno presente a migo mismo si esto me abrirá más a la relación con el otro siendo identificado como parte de un grupo que solo entiende el código de ambivalencia contención/transgresión. Código puramente metafisico ya que el cuerpo no conoce polaridad. Código ideal por así decir, siendo sin sentido (dirección) con respeto a la presencia.
De hecho, si no se da vida sin relación, tampoco se da relación si no nos entregamos a la incertidumbre “al cuadrado” del encuentro intersubjetivo.

Resistencia más sintomática es quizás la vergüenza.
La vergüenza o quita el cuepo del intercambio o reduce la cantidad de presencia quitando del intercambio la (considerable, en tanto que conectada en manera relevante con la identidad) parte juzgada.

VALOR (ANTI-VALOR) IDENTIDAD

Para ecuchar: Will Young “Losign myself”

 

Cuando queremos representar a nosotros mismo o una persona querida a través de imagines, metemos en una hoja les actividades favoritas, las cosas que nos gustan.

¿Hacemos una prueba? Piensa en un amigo/amiga e imagina que lo vas a describir en imagines. Hecho? Yo pondría una clase de pintura, una playa exótica, una Alfa-Romeo antiguo. Confío que los amigos comunes ya han entendido.

¿Qué hice? He descrito valores: creatividad, movimiento, estilo, originalidad.

 

Los valores son driver, guías que orientan nuestros comportamientos.
Desde esta perspectiva, son reconocibles por parte de las demás personas.

Según Robert Dilts representan uno de los niveles a través de los cuales se mueve la acción de cada individuo. Del más externo al más profundo:

  1. Medio-ambiente – ¿dónde, cuando (hago lo que hago)?
  2. Comportamiento – ¿qué exactamente?
  3. Competencias – ¿cómo?
  4. Valores y creencias – ¿por qué?
  5. Identidad – ¿quién?
  6. Espiritualidad – ¿para qué?

 

Simon Dolan define los valores come un sistema de creencias.

De alguna manera, revisa esta jerarquía, ya que, precisamente por lógica, les ponen a un nivel superior al cuarto. Retomando este punto di vista, me pregunto si más que un nivel lógico, no represente más bien el driver del escalón que a la identidad se refiere. Si no, ¿cómo piensa Dilts contestar a la pregunta “quién = con quién me identifico cuando decido hacer algo”? Un individuo precisamente se define identificándose con una determinata personalidad y lo hace, desde este prisma comportamiental, a través sus valores.

Tú puedes decir de ser tú, en tanto que te reconoces en unos valores.

 

 

Hasta el punto en que me comporto en coherencia, me siento bien. El flujo de la serenidad cotidiana se quiebra – es decir surge un conflicto – cuando encuentro un comportamiento de signo contrario, que sea mío o ajeno. Quisiera subrayar que, aunque el conflicto se diera en presencia de otras personas muy diferentes de ti, aoparece a raíz de una parte de tu personalidad – que de momento no (re)conoces – que apoya un valor  de signo contrario a aquello con el cual nos identificamos.

El malestar que sentimos cuando no respetamos o no hacemos respetar un valor es el sentido de culpabilidad.
A nivel de coaching sistémico, el sentido de culpabilidad lanza un mensaje muy valioso. Estamos en presencia del miedo a la exclusión de un determinado grupo.
La ausencia de conflicto interior con respeto a un valor demuestra la coherencia con un sistema de pertenencia, o mejor dicho a sus sistema de valores. En positivo, lo llamamos sentimiento de inocencia.

L’assenza di conflitto interno rispetto a un valore ci dimostra la coerenza con un certo sistema di appartenenza, o meglio con il suo sistema di valori.
In positivo parliamo di un sentimento di innocenza.

 

A la parte de mi que podríamos llamar “el counsellor gestalt” surge una pregunta.
¿Es esto sistema de valores coherente con nuestra singular personalidad o se trata más bien de aquellos de otros contextos convertidos acríticamente en propios (introyección)?

El coach sistémico me apremia a hacer otra.
¿Los valores que nos mantienen a salvo en un sistema es eficaz de la misma manera en otros ambientes de que formamos o queremos formar parte?
La emergencia de un conflicto siempre muestra un sistema negado, cuya pertenencia creemos amenaza nuestra supervivencia en la convicción que el sistema en que “sí, está vigente el estado de inocencia” garantiza.

 

Hacemos dos ejemplos. ¿Qué le pasa a una monja de padres religiosos en un grupo de amigos de infancia ateos? ¿Y a una chica homosexual en una familia de solidas tradiciones católicas? Pero ¿puede una persona no pertenecer a su familia o renunciar a sus propios valores? En realidad, no, pero en el fondo puede forzarse a tomar la una o la otra elección. El conflicto es un proceso en que tendrá que pasar.

 

¿Como gestionar el sentido de culpabilidad? Cuidadosamente: el sentido de culpabilidad es también sinónimo de beneficiosa innovación. Los seres humanos evolucionan gracias al salto de con(s)ciencia con respeto a los antepasados y la adhesión a valores más innovadores de que se hace partidaria la generación presente.
Pero ¿la consciencia de ser una personalidad innovadora exenta del sentido de culpabilidad? Aún menos. Si algo podemos suponer es que estas personas tengan un nivel de consciencia más alto y por ende mayores recursos para gestionarlo. Y eso lo podemos pensar porque han elegido satisfacer una necesidad más alta, es decir autoconistencia/integridad (esfera de la individualidad) o misión (esfera de la espiritualidad) en vez del soporte derivado del formar parte de la familia de origen (pertenencia – esfera del medioambiente)

Es interesante el caso de personalidad innovadoras que llevan adelante valores tradicionalistas.
Un esempio. Si mi “politico interior” duda, al coach le da ternura el caso de Alice Weidel. Se trata de la homosexual regolarmente casada con una mujer que es al mismo tiempo la líder del partido homófobo AfD: literalmente grita (¿a mi soltanto?) cuánto ama a su familia, una abjuración “hago autodafé, admito que soy equivocada” que como toda abjuración no puede no afectar su bienestar, siendo que la deja patentemente no integra.

En general, los valores moralistas que lleva adelante un cliente y en general una persona son muy interesantes. Los valores tradicionalistas indican la adhesión al sistema de los padres. En presencia de un conflicto, elegir formar parte de los “justos”, de los “buenos”, de los “legales”, de los “sinceros” hace pensar al deseo de ser vistos por el sistema de origen… no obstante.

Siguiendo con el ejemplo de Alice, ¿qué pasa si se pertiene naturalmente a un grupo excluido, debido a diferencias incolmables en el sistema de valores, por la familia? ¿Qué luchas interiores vive o niega una señora homosexual casada, y por lo tanto que lo quiera o no perteneciendo a un grupo con intenciones que la amenazan, liderando un partido homófobo? Y si en su madre patria el matrimonio no fuese reconocido por ley ¿el conflicto sería insanable?
Otro caso real interesante. ¿Qué pasará a un niño inglesisimo adoptado en Inglaterra por buenos musulmanes (3)? ¿Y a los niños de familia sintoísta llevados a Inglaterra por buenos católicos?

Como coaches no nos interesa tomar parte, ya que aparece evidente que no hay ningún merito en ser lo uno o el otro, si no las consecuencias del conflicto interior. De echo, cualquier tema un cliente lleva a nuestra atención de alguna manera siempre se puede ver como tal: conflito entre nosotros y el otro, entre yo e yo, entre yo y algo más grande (el Mundo, el Destino, la Vida, Diós, …) (4).

Según el nivel de consciencia del cliente:

  1. ¿Siente el amor incondicionado de sus padres más allá de las diferencias? Siente el suyo hacia ellos? Y, en caso, puede tener percepción, gestionar y perdonar las dificultades de sus padres?
  2. ¿Tiene claros sus propios valores? Como hemos visto, indentificar-me significa identificar mis valores, pero en caso de conflictos esta patentemente proyectando valores que en el fondo percibe como propios con los cuales todavía rechaza tomar contacto. Hablo de percepción ya que precisamente se podría tratar de valores tomados acriticamente por una parte excluida de si misma/mismo de la familia de origen. En este caso, se puede volver a los valores declarados con una pregunta desafiante que aprendí en Sensum (4): «Estos valores ¿que te permiten NO hacer?»
  3. ¿Existe la posibilidad de acompañar a la persona en el proceso de inovación que viene con el sentido de culpabilidad en la perspectiva de un bien más grande? ¿Esta la persona dispuesta a poner en juego su identidad para algo que va más alla de ella? A este nivel ya estamos en un contexto espiritual, en que la persona necesita el acompañamiento en un proceso de superación. (5).

 

 


(1) Me expreso así para entendernos: todos valores son neutros y – en una perspectiva de coaching, más allá de la etiquetas – aceptables.

(2) Aquí el articulo de el periodico Guardian

(3) La Escuela de Palo Alto ha inclusive considerado que la esquizofrenia sea el resultado de un mensaje conflictivo (precisamente) llevado por la familia (es: la comunicación de la madre se sobrepone a aquella de signo contrario de padre)
https://es.wikipedia.org/wiki/Doble_v%C3%ADnculo 

(4) https://sensumsystemic.wordpress.com/

(5) En todos casos, es importante trabajar una (quizás, la) que podriámos definir meta-competencia (es decir la habilidad que genera otras herramientas): la presencia
Para profundizar, sugiero el video del colega José Manuel Sanchez Sanz “La presencia como una competencia para la vida”

EL FUTURO HUMANO DE LA EMPRESA

En 2017, la ley italiana de presupuesto ha autorizado las empresa a incluir como costes los premios de producción convertidos en servicios. Dentro del 2020 la Comisión Europea habrá aprobado la directiva en materia de Fair Pay.

¿Por qué? La competitividad en una mundo altamente volátil, incierto, complejo, ambiguo requiere un empleado comprometido, es decir convencido de que su destino coincide con el de la empresa.

Un empleado feliz mete el 57% más de dedicación y está el 87% menos proclive a cambiar de puesto de trabajo1.

Será por casualidad, pero PWC2 define el futuro del trabajo a nivel de la gestión de las personas como el Mundo Amarillo, tal y como la teoria de la Espiral Dinámica identifica el mundo de consciencia sistémica3.

Estamos hablando de una perspectiva en que “los trabajadores y los emprendedores comparten el objetivo de un sentido y de una relevancia más altos”. Todo esto tiene a que ver con compartir valores.

El 25% de las empresas globales4 ya creen que el trabajador ideal es aquello que comparte los mismos valores de base. 

 

EL ALMA GEMELA EXISTE TAMBIEN EN EL TRABAJO. ENCUENTRALA A TRAVES DE LOS VALORES.

Este articulo surge a raiz de la entrevista que me ha echo
Cristina Penco de Business People Italia.

En un articulo de Forbes, una asociación de éxito tiene tres características fundamentales: confianza, misma modalidad de comunicación, competencias que se complementan. En su opinión: ¿Cual es el primer paso para asociarse con una persona?

 

Este momento es extraordinariamente interesante para hablar de asociaciones. El éxito en el mundo que vivimos – que muchos definen VUCA (volátil, incierto, complejo, ambiguo) – pasa a través de una red de partners: socios, colaboradores, proveedores y – si piensa a la importancia de los socials – también clientes. Usted debe crear una alianza con gente que comparte el proyecto y colabora para que tenga éxito.

Por esto, tu socio/socia ideal es en primer lugar una persona que tiene tu mismo interés hacia la misión de la empresa (su “para que”). Esto significa que comparte la mayoría de los valores a la base del proyecto.

Para convertir esta misión en una visión (el “como”) lungimirante y realistica, contar con una persona que tenga competencias complementarias conlleva cubrir los aspectos relevantes de la actividad empresarial. En Coaching by Values, por ejemplo, mi socia Paola Valeri y yo compartimos una finalidad de bienestar y eficacia en las organizaciones, y si Paola está enfocada hacia el liderazgo la eficacia del equipo, yo soy más especializado en los asuntos de la comunicación y del bienestar desde el individuo.

 

¿Cuáles son los requisitos y en qué trabajar para empezar una partnership de éxito?

No hay nada preestablecido. Las competencias se compran en el mercado y los así dichos “soft skills” (como la comunicación eficaz) se aprenden.

Como coach y partner, he experimentado que la clave del éxito a largo plazo pasa por compartir valores. Simon Dolan, creador de la metodologia Coaching por Valores,  nos provee herramientas y técnicas para identificar y alinear valores de las personas involucradas en la empresa. Aun así, el fundamento es un “asset de valores” compartido.

Por cierto, la confianza es el pilar y, aunque muchos desconocen esta posibilidad, que se puede monitorar y mejorar constantemente con acciones especificas.

 

 

¿Algunos consejos si el socio es un amigo o inclusive pareja en la vida personal?

En una relación sostenible, los dos socios tienen la misma idea de que es el éxito. Tecnicamente diríamos que los valores instrumentales los socios ponen a disposición para conseguir el objetivo final son parecidos. Cuando el nivel de la vida laboral se solapa al plano de las relaciones personales, los valores finales ya no son solamente el “éxito profesional”, si no entran en la esfera de “familia”, “cariño”, …

Tu habilidad en comunicar en esto casos es imprescindible. Si no te sientes lo suficientemente entrenado, confía en un coach: en estos casos se requiere una cantidad extraordinaria de asertividad (para tener la valentia de enfrentar temas conflictivos), habilidades dialógicas (para generar y mantener  conversaciones), inteligencia emocional  (para gestionar tu emotividad y la del otro).

 

¿Una empresa tradicional o una “start up” digital tienen las mismas reglas, o no?

No hay empresa hoy en día que pueda estar en el mercado sin “digitalizarse”. ¡Cuidado! Se despliegan nuevos escenarios para una modalidad de interactuar sin tiempo ni espacio: que los ámbitos del trabajo estén bien marcados.

Si el producto también es digital puro, se añade un tema de reactivad: se requiere voluntad y capacidad de reaccionar en tiempos fulminantes. Eso afecta el estilo de vida y de gestión…

 

 

Empezar una sociedad es para todos o hay emprendedores que pueden o deben escaquearse? 

Entre las competencias de los líderes del futuro, Marschall Goldsmith subraya la habilidad de crear alianzas. Volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad requieren personas especializadas y proactivas en tomar los riesgos, pero también las infinitas oportunidades, que este milenio conlleva. Nadie puede plantearse de tener éxito a solas.

 

LA FELICIDAD COMO FIN DEL COACHING – 2a PARTE

Ayer asistí a la conferencia de mi estimado colega y querido amigo José Manuel Sanchéz (aquí el canal youtube de su Centro de Estudios del Coaching). De todas sus palabras, una en particular quiero aquí resaltar. “No practicamos la meditación, para la meditación, sino para llevar la presencia a nuestra vida cotidiana”.
Me ha recordado una idea de Aristoteles. No perseguimos la democracia para la democracia, sino para la felicidad (en “Ética a Nicomaco”).

No habría que añadir mucho más para demostrar el asunto del articulo. Este anhelo es congenito, intrinseco a la naturaleza humana. Por eso siento la necesidad de herramientas para facilitar el coachee en esta dirección y para que el coach pueda estar para ella/él desde la misma perspectiva.

Personalmente comparto la visión eudaimonista de la realidad humana que atraviesa la filosofia desde las origines, en Occidente como en Oriente. La raíz misma del Budismo está en la eliminación de las causas de la infelicidad  («Todos deseamos la felicidad…» en “Desvelando los misterios de nacimiento y muerte” de Daisaku Ikeda).

Un objetivo del coaching podría por lo tanto ser lo de facilitar la sintonia del individuo con su propio anhelo de felicidad, condición para luego trascenderlo.

La cultura occidental y en particular la vision del cristianismo, ha determinado una creencia según la cual la felicidad es mala. Una enseñanza que viene de la división entre cuerpo y mente exasperada en el ‘cogito ergo sum’, que ha hecho del sufrimiento la via hacia la trascendencia.
Con la idea de paraíso, infierno y purgatorio, se compensa la carnalidad en descomposición a que van sujetos los pecadores con el éxtasis de la contemplación intelectual garantizada a los beatos. Estática, precisamente, como si la esencia misma de la felicidad estuviese fuera del dinamismo vital, es decir incompatible con la vida (se vea: “Historia religiosa del Occidente medieval” de José Ángel García de Cortázar).

También encontramos otro obstáculo. Confundir la felicidad con la alegría. Y de nuevo nos chocamos con una equivocación profundamente arraigada en nuestra cultura. La RAE define ‘felicidad‘ como satisfacción o suerte, mientras define la éxtasis como felicidad del alma.

Me gusta siempre volver a lo basico. El cuerpo es la fuente del placer, claro está. Y eso tiene que ser nuestro guión para entender que es felicidad.
Comparto con Fradin la idea que las emociones son solo las negativas. Mejor sería llamarlas incomodas ya que tienen como unico objetivo moverte desde un estado de malestar a uno de bienestar. Las así dichas emociones positivas serían más bien mensajes de confortaciòn, señales de que ese movimiento se ha concluido de la manera más útil para el individuo.

De aquí, no se puede confundir la felicidad con la alegria. Esa es el estado de ánimo que surge despues de haber sobrepasado el peligro que activa rabia o miedo o el estado de perdida que genera tristeza.
Igualmente, no confundamos el placer con la satisfacción de la descarga de la tensión.
El placer del cuerpo, trascendido hasta el éxtasis que !sí pasa en él!, no es mera satisfacción, sino realización de su intrinseca naturaleza, es decir le da sentido. Así mismo la felicidad es la tendencia misma del ser, más allá del cuerpo pero a través y con él. Es la realización “de lo que se es” acorde con los valores que dan sentido a la vida.

Nietzsche claramente identificó este como el gran objetivo, pero en “Cómo se llega a ser como se es” lo define como inalcanzable, ya que cada vez las condiciones cambian y tenemos que re-inventarnos (“Nietzsche: La verdad es mujer” de Susana Münnich). Puedo compartir esta creencia.
Por la misma razón entiendo que muchos de mis colegas consideren objetivo del proceso de coaching, no tanto el bienestar del cliente, sino el desarrollo de dos ‘meta-habilidades’ fundamentales para la gestión del cambio personal.
Se trata para empezar de la presencia, o actitud meditativa, que pone en contacto el individuo con sus verdaderos anhelos. Se trata en último termino de desarrollar la capacidad heroica á la Joseph Cambell de conectar con su propia sombra.
Luego está la conciencia. Es el testigo interior que mira a los deseos de la sombra desde la distancia. Un alto nivel de consciencia permite de ir más allá hacia aquel entendimiento en que uno trasciende la naturaleza emocional del ego, reconociendose como expresión del Todo, íntimamente comprendendo que eso es “lo que uno es”.

Dicho esto, lo que propongo es un lugar desde alternstivo desde el cual hacer el proceso de coaching y que pasa, primero, por resolver los dos malentendidos: precisamente que la felicidad sea la beatitud celeste y/o la alegría.
Ambas ideas terminan con quitar energia vital. ¿Para qué perseguir los valores de la vida, si el bienestar no está aquí y ahora, sino despues de la muerte? Si me quedo en la vida es solo porque tengo que ganarme la eternidad, haciendo el bien a pesar de lo que deseo. En el mejor de los casos, creo que soy feliz por haber introyectado tan profundamente estos valores que los percibos como si fuesen míos. Quiero aclarar que considero estos valores positivos siempre y ciando no sean imposiciones; me inspiran los grandes místicos, como Francisco de Asis o Teresa de Avila, que nunca han hecho misterio de su “noche obscura”.
El segundo malentendido, la alegria como sinonimo de felicidad, conlleva por su parte un profundo pesimismo. La alegría no solo es momentanea (esta sola comprensión conlleva una inevitable tristeza), tambien depende de factores externos incontrolables (de aqui, inevitable el miedo a la incertidumbre o la rabia hacia quien no me da la alegria que deseo). Es más, desde el punto de vista de la persona que sufre y que no se da cuenta de que la felicidad no es incompatible con el dolor, se desarrolla un intimo odio a la vida: la creencia se podria expresar con «pudiese yo morir, en vez de sufrir tanto, …pero la vida me empuja a quedarme aquí» .
Se trata de una idea que además el pensamiento sistemico puede llevar a fomentar. Si interpretamos nuestra existencia como un servicio a la Vida (con la v mayúscula), o sea para que la familia, la nación, …hasta la humanidad perduren y consigan sus objetivos, ¡qué fácil confundir esta misma existencia como una esclavitud!.

“Los tristes tienen dos motivos para estarlo.”
Albert Camus

Propongo entonces este objetivo para el coaching: desarrollar la atracción hacia la vida a través del profundo entendimiento que la felicidad es el camino hacia la realización.
Se trata entonces de empezar por las fases del ‘quiero’, para luego trabajar el ‘merecer’ y el ‘poder’… ¿qué? Ser felices. Se trata sí de facilitar el desarrollo de presencia y conciencia, pero empezando por generar vitalidad.
Me inspiran en este sentido muchos terapeutas alternativos que empiezan por el amor a uno mismo (se vea mi articulo anterior, en inglés, aquí)

Llegado allí, al profundo deseo de vivir, el individuo puede trascender. Siempre y cuando también haya conseguido el necesario nivel de presencia y luego conciencia. Permitiéndose la felicidad como objetivo, y persiguiéndola desde la perspectiva individual, inevitablemente descubrirá que, como ya decía Nishiren, «felicidad es felicidad con los demás» y integrar el «yo soy yo» de Perls en el «yo soy tú» de Thay Nath Hahn. Por esta via, hasta las peores y horrorosas obsesiones escondidas en la sombra, aceptadas y trabajadas, pueden convertirse en una via maestra hacia la Vida. Se dan casos de terapeutas que curan con la técnicas con la que fueron torturados, anorexicas que dan de comer a los indigentes, maltratadores que enseñan inteligencia emocional… Cuando eso pasa, esta vez sí, literalmente, se alegra el Alma.

“He cometido el peor de los pecados 
que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.”
Jorge Luis Borges
 

TIENES COSAS MÁS GRAVES QUE TÚ PARA ATENDER.

di Paolo Iudicone Castiglioni
piudicone@coach2enjoy.org

Me baso en un axioma que comparto con muchos coaches, de enfoque cognitivo como espiritual: “cada persona se comporta de la manera mejor posible”. Si no fuera así, se comportaría – lo digo tan fácil – de otra manera. Otros añaden: “… de la mejor manera, dadas sus circunstancias”.
Personalmente creo que, si entendemos a las personas como un todo físico, psíquico, emocional y espiritual, nunca falta nada, ni que las circunstancias pueden ser más funcionales.

A raiz de esto, es interesante preguntarse ¿porqué una persona enferma?

Un paso atrás. El tema es: a qué nivel del Ser miraramos cuando hablamos de “enfermedad”. Y, desde otro lado, desde qué nivel empezamos a intervenir con el cliente sobre ese asunto.
De nuevo, no soy nada más que mi cliente como para darle sugerencias sobre su propia vida, pero sí puedo acompañarle hacia un espacio diferente donde mirar, y tal vez, de alguna manera, distinta, la situación que genera sufrimiento. Volvamos al Ser. La persona no es solo ese individuo al qué los padres han dado un nombre, y que sigue identificándose como Paolo, Ángela, José, … como un coach, una madre, una hija, un marido, un manager, … un pequeño ser humano.

“Eres un ser espiritual inmerso en una experiencia humana”
Pierre Teilhard de Chardin

A lado de lo que se puede tocar, oír, oler, ver, hay días que vislumbramos algo más.
Es entonces que empezamos a darle al sufrimiento de ese ser humano – que  quizás no solo toca, oye, huele – otro sentido.
Si nada le falta, enferma porqué así le sirve y así quiere.

Hay aprendizajes para hacer más importantes de la salud, como por ejemplo darte cuenta de que amar significa permitir a los demás que también amen y entonces enfermas, así al final acabas de ser el niño bueno que cuida de todos y te obligas a que te cuiden.
Hay tareas más altas que tu propio bienestar, como por ejemplo dedicarte a defender muchos seres humanos. Por eso, tú eliges ponerte a ti misma/o en segundo plano, y lo mismo haces con tu cuerpo.
Hay funciones más amplias que tu vida personal, como por ejemplo mantener unida tu familia, y no te importa a ti si no consigues desarrollar una tuya.

Todo esto lo respeto. Honro este “algo más grande” que a ti te guía (como diría Hellinger).
Otra cosa es que sienta que no quede nada para hacer en proposito.
Hay otras maneras, menos sufridas de aprender, menos irrespetuosas de entregarte, menos infantiles de atender a tu función en esta vida.

¿QUÉ SENTIDO TENDRÍA SENTIR, SI TODO FUESE POSIBLE?

por María Guzmán Gonzalez

¿Qué sentido tendría sentir, si todo fuese posible?

La Nueva Era ha confundido profundamente ciertos conceptos importantes sobre el Ser. La cultura americana ha exportado el famoso eslogan “si tú quieres, todo es posible”.

If you wish upon a star …
you dreams come true!
Walt Disney

Este tipo de afirmación elude cualquier condicionante genético, emocional, cultural, continental… Si analizamos detenidamente, observamos que “yo puedo” está limitado con lo que puede el otro y con la interrelación entre ambos.

¿Dónde termina mi área de influencia y dónde se inicia mi respeto? Así mismo, resulta importante destacar que hay objetivos materiales y otros emocionales.

En todos de los casos, la verdadera satisfacción no subyace en alcanzarlos, sino en entire armonía en su estado presente. Ahora, en la actualidad, este tipo de pensamiento nos limita a los obreros consumidores, o bien nos determina a acumular títulos, competencias, relaciones o influencias.

Estos conceptos están íntimamente relacionados con nuestra comprensión de la libertad. ¿Hay alguien que pueda hacerme libre? ¿Qué significa ser libre?
Si consideramos la libertad como un estado, nada tiene que ver con manifestaciones externas. Por ello, no podré ser libre de ser española si he nacido en España, ni podré tener rasgos asiáticos si vengo de familia indo-europea.

Por otro lado, la cantidad de lealtades inconscientes a la formación de la personalidad y al crecimiento del Ego, impiden alcanzarlo todo.

Si solo somos un ser humano, la suma de todos tiene sentido, pero no la acumulacion de las diferentes distinciones de todos ellos. Personalmente nos parece significativo reflexionar sobre nuestra actitud interna a la hora de sentir una dificultad. si la dificultad no puede modificarse, obviamente hay que asentir. Si hay una posibilidad de cambio… ¿qué es lo que más nos libera? aunque esto no sea lo que más deseamos ahora.

Finalmente, si aunque no dependa de nosotros, la teoría sistémica nos ayuda a ver como sí está en nuestro ámbito de influencia, a través de un espacio generativo, el encontrar una confluencia en la que todos se encuentren mejor.

Realmente, nuestra conclusión es que no somos en absoluto libres para hacer lo que nos dé la gana. Muy al contrario. Preferimos desarrollar la responsabilidad del efecto de nuestras acciones, emociones y pensamientos. Sí somo libres internamente, sintiéndonos plenamente colmados por lo que experimentamos y permitiéndonos asentir a lo que es tal y como es. Al igual que damos las gracias a otra persona que está fuera y la gratitud es una emoción interna, la libertad es un estado profundo de bienestar tras un trabajo de armonía con los que nos rodea.

“Si eres un poeta, verás claramente una nube flotando en esta hoja de papel. Sin una nube, no habrá lluvia; sin lluvia, los árboles no pueden crecer; y sin árboles no podemos hacer papel. La nube es esencial para que exista el papel. Si la nube no esta aquí, tampoco puede estar la hoja de papel. Así, podemos decir que la nube y el papel ínter-son”

Thich Nath Hanh.

DESEOS DE NAVIDAD: INSTRUCCIONES DE USO

©Hanoos
©Hanoos

por María Guzmán

Tal vez sea interesante plantearnos que existen multiples realidades, cada una de las cuales corresponde a una determinada fenomenología. Nuestra percepción alimenta el acceso a ellas, así como nuestra mente delimita su estructura, ya que sus credos y sus valores no nos permiten mirarla en su totalidad. También nuestras emociones condicionan la realidad: no es lo mismo estar alegre en estas fiestas que en el dolor. Más allá de nuestro cuerpo físico y sus respuestas, existen otras “sutiles percepciones”, por ejemplo cuando sabemos que alguien lejano nos va a llamar para felicitarnos estas fiestas.

La Navidad no deja de ser un arquetipo del nacimiento a la vida, la adoración de la parte divina del Ser. Esta es una realidad colectiva humana y terrestre. Los Reyes viajan para visitar al Niño, los padres viajan para estar más libres y Jesús nace para entregarnos su energía crística. La realidad última o absoluta es Una y el Todo. La posibilidad de llegar a ella la define mi conciencia, no mi cuerpo, ni tampoco mi raza, mi sexo, ni mi familia, ni sus bienes, ni su cultura o la religión. Tal vez el deseo universal más profundo sea llegar al corazón en el que, precisamente, habita esa Unidad.

La introspección y la exposición de la conciencia delante de nosotros mismos, en estas fechas, nos invitan a vivir con gratitud esta era histórica, estos padres que nos han traído al mundo, todos los encuentros que nos han llevado hasta aquí hoy.  Nos adentramos en el día más corto del año, la noche más larga, que para alguno será su “noche oscura del alma”. El tiempo seguirá rodando, así como la Tierra gira al rededor del Sol y el Sol gira en torno al sol central de la galaxia Alcione….

Es una epoca hermosa para poder percibir la sutilidad que acontece entre nosotros. Nos estamos constantemente manifestando. Nuestra autoconciencia como parte de la Unidad crece y percibe no solo la fenomenología del cuerpo físico sino de todas las manifestaciones del SER. Hay potencial para muchas manifestaciones y tienen que darse las condiciones.

¿Qué condiciones creo yo para que “algo sea”?

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