EL ACUERDO. LA CLAVE DE UNA PAREJA SOLIDA.

Cuando imaginamos una historia de amor, casi siempre terminamos en un guión de película romántico.

Sin querer, vivimos inmersos en un repertorio de imágenes en que las relaciones se viven con pasión devastadora: «no es amor si no amamos como el primer día», «…si no podemos vivir sin él», «…si todo el resto del mundo no desaparece».

En realidad, la antigua sabiduría nos habla de un amor diferente: un sentimiento que cambia, que nace en el eros y con el tiempo cambia su naturaleza, se convierte en agape. Ágape es una comunión basada en el afecto y el intercambio. Y es una decisión común.

La atracción erótica es incontrolable debido a la fascinación generada por lo bueno de la otra persona y muere tan pronto como lo defectos del otro se vuelven claros. De hecho, de alguna manera, se trata de un fenómeno estrictamente individual. La vida en pareja es más bien un acto de voluntad compartida.

 

La pregunta sería “¿cuál es el sentido para nosotros para permanecer en pareja?”.

La respuesta a esta pregunta nos da una indicación para entender quién podría ser nuestra pareja ideal, pero también para renovar la motivación de seguir caminando con la que ya vivimos.
Desde este punto de vista, una pareja es un proyecto. Y la planificación es el elemento que se debe tenerse en cuenta

“Un cliente me preguntó:
“¿Qué puedo hacer para amar a mi esposa”. “Me encanta! El amor es una elección, una serie de acciones que se llevan a cabo a diario”
Steven Covey

Al igual que cualquier proyecto que logra resultados y es duradero, hay a la base una conciencia de cómo sabré si todo esto será un éxito y lo que realmente nos mantiene conectados. La respuesta es solo una y reposa en los valores: mis valores personales, aquellos que compartimos y el valor de los valores, la confianza.

 

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DEJA DE JUZGARTE. ENCUENTRA TU MOTIVACIÓN AUTÉNTICA.

Daniela Cadamuro e Paolo Iudicone

Podrías pensar que el coaching te ayude a silenciar aquella voz interior que te empuja hacia un modelo estereotípico, («tengo que ser en forma», «de éxito», «con una familia feliz» ). O más bien, tienes la idea, quizás más frecuente, que el coach te motive a pesar de todo, metiendo a lado la parte de ti que te invita a amarte tal y como eres. 
De echo, psicologia relacional, programación neuro-lingüística, constelaciones sistémicas, … nos sugieren de escuchar todas nuestras partes – las cuales nos hablan para nuestro bien y deseos más auténticos – y al mismo tiempo nos ofrecen las herramientas para comprenderlas.

 

«Tendría que pasar más tiempo con mis hijos». «Con cuarenta años, tendría que estar en una posición de más responsabilidad». ¿Qué es que no funciona en ti? ¿Cómo te sientes cuando lo piensas?

Cada vez que te dices “tendría que ser…”, un poco de energía se derrama.
Quienes dicen que la disciplina es la clave del éxito, no esta tenendo en cuenta el placer y la motivación que guían aquella persona que se dedica intensamente a su actividad y tampoco a la sostenibilidad de ciertos compromisos.
Eso no significa que tendrías que silenciar tus “debería”.

Detrás de cada “debería” también está un valor tuyo.
Ciertas voces interiores existe la posibilidad para el futuro que deseamos, a la cual no le estamos dando el crédito que merece. A su manera, te la están recordando.
Te propongo un ejercicio muy simple.: (1) hazte un listado de todos los ‘debería ser…” que te vienen a la cabeza, y los “paraqués”. ¿Cómo te sientes? (2) Ahora borra fisicamente la palabra debería y pon “una parte de mi quiere que yo sea”. ¿Cómo cambia la emoción? ¿Y los paraqués?
En algún caso, es posible que te hayas dado cuenta que no hay una motivación verdadera en mantener un cierto compromiso, o más bien, pensando en tu deseo, hay soluciones más convincente que convertirte en un cierto tipo de mujer u hombre, o, inclusive, el precio para pagar es demasiado caro. Es posible que hayas acabado de tomar consciencia de haber confundido un deseo profundo con una necesidad inmediata, que hay reconocido un estereotipo.

El estereotipo es un modelo de persona propuesto por el sistema en que vives y que tu has asumido acriticamente.
¿Cuándo ocurrió eso? A frente de un problema, una elección crucial o un evento demasiado fuerte para ser gestionado, has encontrado que “ser una persona de este tipo” te ofrecía una manera para seguir adelante de la mejor manera. Y no te has equivocado. En la situación en que estabas – en términos de recursos ofrecidos por te medio ambiente, capacidades y competencias que habías acumulado, creencias y conciencia que habías conseguido – adoptar el tal estereotipo te ha permitido llegar hasta aquí.
Hoy eres una persona diferente y probablemente con más recursos, has adquirido nuevas capacidades y competencias, te identificas con nuevas creencias y eres más consciente. Aún  así, te has quedado allá…

La buena noticia. Si ya no puedes más con los viejos patrones, es precisamente porque estas lista/listo para nuevos caminos de mayor satisfacción.
La mente, ya sabes, es un instrumento que privilegia la eficacia (resultado, supervivencia) con respecto a la eficiencia (sostenibilidad a largo plazo, autorrealización) y, al adoptar una solución acceptable, no tiene ninguna razón para buscar otra. Eso hasta que un salto de consciencia no le haga vislumbrar una oportunidad de mayor bienestar.
Se podría decir así.

Si estás aquí hoy, es que has conseguido vislumbrar un deseo profundo y autentico detrás de un esquema automático. 

 

 

VIDA, PRESENCIA, RELACIÓN

Cada vez que pueda, me excluyo de la lucha para el poder, que se da en poseer la supuesto exceso, sea económico, sea físico, sea ético.

Solo estoy interesado en la relación en el aquí-ahora, concluida la cual no tengo otra motivación. En el contacto auténtico, cada exceso ya habrá sido intercambiado con reciprocidad. Propiedad, amor o razón te vienen dadas, en la espera que tú me los devuelvas con equilibrio, en una danza que se da tan solo para permitir la relación.

¿Qué otra motiv-acción se puede tener más allá de la relación? Si no se da de esta, yo tampoco estoy siendo. Eso no porque “si no me percibes tú, yo no existo”, sino porque no existo si no en el mundo, que por definición me transciende en el contacto con el otro.

De aquí el sentido de la presencia, condición o inclusive sinonimo de vida. 

Bebo con presencia este vino porque es vivir la vida con plenitud. Poco importa si habré conseguido ser tan zen de entrar en relación con algo insípido que, aún así, estimula mis sentidos, o algo más dulce.
De la misma manera, algo es disfrutar de un bien raro, otra es “divertir el ego” ostentando un símbolo, que es como tener la ilusión de que la relación se dé no en el contacto, sino soltanto en la convivencia en el espacio simbólico. En esta lógica un Vega-Sicilia, una Bentley e inclusive un cuerpo atractivo son objetos enseñados y no vehículos de la vivencia relacional, exhibidos como pruebas (ilusoria) de la reciprocidad que se limita a estar en el mismo contexto simbolico di altri membri della community.
Ilusión, en tanto que apartada del cuerpo, y por lo tanto también ilusión de poder: ¿qué poder sería si no mueve cuerpos?

Máxima ilusión por lo tanto la de creer que la Red sea instrumento que extiende mi cuerpo a la totalidad del mundo. Ilusión letal cuando riduce mi presencia al rincón muy reducido en que se encuentra el terminal, en un tiempo indefinido, así reduciando no solo la extension de mi expacio real, sino también la del desplegarse de mi tiempo de la vida, para el cual “ser humano” es a-con-tecer, es decir darse en relación, no acceptando de adaptarse pasivamente al mundo con acciones repetitivas, sino intervenir fisicamente y con-struir un a-venir.

Bebo con presencia, entonces. Y quizás me permitiré abusar de este vino, para – paradójicamente, estar un poco meno presente a migo mismo si esto me abrirá más a la relación con el otro siendo identificado como parte de un grupo que solo entiende el código de ambivalencia contención/transgresión. Código puramente metafisico ya que el cuerpo no conoce polaridad. Código ideal por así decir, siendo sin sentido (dirección) con respeto a la presencia.
De hecho, si no se da vida sin relación, tampoco se da relación si no nos entregamos a la incertidumbre “al cuadrado” del encuentro intersubjetivo.

Resistencia más sintomática es quizás la vergüenza.
La vergüenza o quita el cuepo del intercambio o reduce la cantidad de presencia quitando del intercambio la (considerable, en tanto que conectada en manera relevante con la identidad) parte juzgada.

VALOR (ANTI-VALOR) IDENTIDAD

Para ecuchar: Will Young “Losign myself”

 

Cuando queremos representar a nosotros mismo o una persona querida a través de imagines, metemos en una hoja les actividades favoritas, las cosas que nos gustan.

¿Hacemos una prueba? Piensa en un amigo/amiga e imagina que lo vas a describir en imagines. Hecho? Yo pondría una clase de pintura, una playa exótica, una Alfa-Romeo antiguo. Confío que los amigos comunes ya han entendido.

¿Qué hice? He descrito valores: creatividad, movimiento, estilo, originalidad.

 

Los valores son driver, guías que orientan nuestros comportamientos.
Desde esta perspectiva, son reconocibles por parte de las demás personas.

Según Robert Dilts representan uno de los niveles a través de los cuales se mueve la acción de cada individuo. Del más externo al más profundo:

  1. Medio-ambiente – ¿dónde, cuando (hago lo que hago)?
  2. Comportamiento – ¿qué exactamente?
  3. Competencias – ¿cómo?
  4. Valores y creencias – ¿por qué?
  5. Identidad – ¿quién?
  6. Espiritualidad – ¿para qué?

 

Simon Dolan define los valores come un sistema de creencias.

De alguna manera, revisa esta jerarquía, ya que, precisamente por lógica, les ponen a un nivel superior al cuarto. Retomando este punto di vista, me pregunto si más que un nivel lógico, no represente más bien el driver del escalón que a la identidad se refiere. Si no, ¿cómo piensa Dilts contestar a la pregunta “quién = con quién me identifico cuando decido hacer algo”? Un individuo precisamente se define identificándose con una determinata personalidad y lo hace, desde este prisma comportamiental, a través sus valores.

Tú puedes decir de ser tú, en tanto que te reconoces en unos valores.

 

 

Hasta el punto en que me comporto en coherencia, me siento bien. El flujo de la serenidad cotidiana se quiebra – es decir surge un conflicto – cuando encuentro un comportamiento de signo contrario, que sea mío o ajeno. Quisiera subrayar que, aunque el conflicto se diera en presencia de otras personas muy diferentes de ti, aoparece a raíz de una parte de tu personalidad – que de momento no (re)conoces – que apoya un valor  de signo contrario a aquello con el cual nos identificamos.

El malestar que sentimos cuando no respetamos o no hacemos respetar un valor es el sentido de culpabilidad.
A nivel de coaching sistémico, el sentido de culpabilidad lanza un mensaje muy valioso. Estamos en presencia del miedo a la exclusión de un determinado grupo.
La ausencia de conflicto interior con respeto a un valor demuestra la coherencia con un sistema de pertenencia, o mejor dicho a sus sistema de valores. En positivo, lo llamamos sentimiento de inocencia.

L’assenza di conflitto interno rispetto a un valore ci dimostra la coerenza con un certo sistema di appartenenza, o meglio con il suo sistema di valori.
In positivo parliamo di un sentimento di innocenza.

 

A la parte de mi que podríamos llamar “el counsellor gestalt” surge una pregunta.
¿Es esto sistema de valores coherente con nuestra singular personalidad o se trata más bien de aquellos de otros contextos convertidos acríticamente en propios (introyección)?

El coach sistémico me apremia a hacer otra.
¿Los valores que nos mantienen a salvo en un sistema es eficaz de la misma manera en otros ambientes de que formamos o queremos formar parte?
La emergencia de un conflicto siempre muestra un sistema negado, cuya pertenencia creemos amenaza nuestra supervivencia en la convicción que el sistema en que “sí, está vigente el estado de inocencia” garantiza.

 

Hacemos dos ejemplos. ¿Qué le pasa a una monja de padres religiosos en un grupo de amigos de infancia ateos? ¿Y a una chica homosexual en una familia de solidas tradiciones católicas? Pero ¿puede una persona no pertenecer a su familia o renunciar a sus propios valores? En realidad, no, pero en el fondo puede forzarse a tomar la una o la otra elección. El conflicto es un proceso en que tendrá que pasar.

 

¿Como gestionar el sentido de culpabilidad? Cuidadosamente: el sentido de culpabilidad es también sinónimo de beneficiosa innovación. Los seres humanos evolucionan gracias al salto de con(s)ciencia con respeto a los antepasados y la adhesión a valores más innovadores de que se hace partidaria la generación presente.
Pero ¿la consciencia de ser una personalidad innovadora exenta del sentido de culpabilidad? Aún menos. Si algo podemos suponer es que estas personas tengan un nivel de consciencia más alto y por ende mayores recursos para gestionarlo. Y eso lo podemos pensar porque han elegido satisfacer una necesidad más alta, es decir autoconistencia/integridad (esfera de la individualidad) o misión (esfera de la espiritualidad) en vez del soporte derivado del formar parte de la familia de origen (pertenencia – esfera del medioambiente)

Es interesante el caso de personalidad innovadoras que llevan adelante valores tradicionalistas.
Un esempio. Si mi “politico interior” duda, al coach le da ternura el caso de Alice Weidel. Se trata de la homosexual regolarmente casada con una mujer que es al mismo tiempo la líder del partido homófobo AfD: literalmente grita (¿a mi soltanto?) cuánto ama a su familia, una abjuración “hago autodafé, admito que soy equivocada” que como toda abjuración no puede no afectar su bienestar, siendo que la deja patentemente no integra.

En general, los valores moralistas que lleva adelante un cliente y en general una persona son muy interesantes. Los valores tradicionalistas indican la adhesión al sistema de los padres. En presencia de un conflicto, elegir formar parte de los “justos”, de los “buenos”, de los “legales”, de los “sinceros” hace pensar al deseo de ser vistos por el sistema de origen… no obstante.

Siguiendo con el ejemplo de Alice, ¿qué pasa si se pertiene naturalmente a un grupo excluido, debido a diferencias incolmables en el sistema de valores, por la familia? ¿Qué luchas interiores vive o niega una señora homosexual casada, y por lo tanto que lo quiera o no perteneciendo a un grupo con intenciones que la amenazan, liderando un partido homófobo? Y si en su madre patria el matrimonio no fuese reconocido por ley ¿el conflicto sería insanable?
Otro caso real interesante. ¿Qué pasará a un niño inglesisimo adoptado en Inglaterra por buenos musulmanes (3)? ¿Y a los niños de familia sintoísta llevados a Inglaterra por buenos católicos?

Como coaches no nos interesa tomar parte, ya que aparece evidente que no hay ningún merito en ser lo uno o el otro, si no las consecuencias del conflicto interior. De echo, cualquier tema un cliente lleva a nuestra atención de alguna manera siempre se puede ver como tal: conflito entre nosotros y el otro, entre yo e yo, entre yo y algo más grande (el Mundo, el Destino, la Vida, Diós, …) (4).

Según el nivel de consciencia del cliente:

  1. ¿Siente el amor incondicionado de sus padres más allá de las diferencias? Siente el suyo hacia ellos? Y, en caso, puede tener percepción, gestionar y perdonar las dificultades de sus padres?
  2. ¿Tiene claros sus propios valores? Como hemos visto, indentificar-me significa identificar mis valores, pero en caso de conflictos esta patentemente proyectando valores que en el fondo percibe como propios con los cuales todavía rechaza tomar contacto. Hablo de percepción ya que precisamente se podría tratar de valores tomados acriticamente por una parte excluida de si misma/mismo de la familia de origen. En este caso, se puede volver a los valores declarados con una pregunta desafiante que aprendí en Sensum (4): «Estos valores ¿que te permiten NO hacer?»
  3. ¿Existe la posibilidad de acompañar a la persona en el proceso de inovación que viene con el sentido de culpabilidad en la perspectiva de un bien más grande? ¿Esta la persona dispuesta a poner en juego su identidad para algo que va más alla de ella? A este nivel ya estamos en un contexto espiritual, en que la persona necesita el acompañamiento en un proceso de superación. (5).

 

 


(1) Me expreso así para entendernos: todos valores son neutros y – en una perspectiva de coaching, más allá de la etiquetas – aceptables.

(2) Aquí el articulo de el periodico Guardian

(3) La Escuela de Palo Alto ha inclusive considerado que la esquizofrenia sea el resultado de un mensaje conflictivo (precisamente) llevado por la familia (es: la comunicación de la madre se sobrepone a aquella de signo contrario de padre)
https://es.wikipedia.org/wiki/Doble_v%C3%ADnculo 

(4) https://sensumsystemic.wordpress.com/

(5) En todos casos, es importante trabajar una (quizás, la) que podriámos definir meta-competencia (es decir la habilidad que genera otras herramientas): la presencia
Para profundizar, sugiero el video del colega José Manuel Sanchez Sanz “La presencia como una competencia para la vida”

EL FUTURO HUMANO DE LA EMPRESA

En 2017, la ley italiana de presupuesto ha autorizado las empresa a incluir como costes los premios de producción convertidos en servicios. Dentro del 2020 la Comisión Europea habrá aprobado la directiva en materia de Fair Pay.

¿Por qué? La competitividad en una mundo altamente volátil, incierto, complejo, ambiguo requiere un empleado comprometido, es decir convencido de que su destino coincide con el de la empresa.

Un empleado feliz mete el 57% más de dedicación y está el 87% menos proclive a cambiar de puesto de trabajo1.

Será por casualidad, pero PWC2 define el futuro del trabajo a nivel de la gestión de las personas como el Mundo Amarillo, tal y como la teoria de la Espiral Dinámica identifica el mundo de consciencia sistémica3.

Estamos hablando de una perspectiva en que “los trabajadores y los emprendedores comparten el objetivo de un sentido y de una relevancia más altos”. Todo esto tiene a que ver con compartir valores.

El 25% de las empresas globales4 ya creen que el trabajador ideal es aquello que comparte los mismos valores de base. 

 

EL ALMA GEMELA EXISTE TAMBIEN EN EL TRABAJO. ENCUENTRALA A TRAVES DE LOS VALORES.

Este articulo surge a raiz de la entrevista que me ha echo
Cristina Penco de Business People Italia.

En un articulo de Forbes, una asociación de éxito tiene tres características fundamentales: confianza, misma modalidad de comunicación, competencias que se complementan. En su opinión: ¿Cual es el primer paso para asociarse con una persona?

 

Este momento es extraordinariamente interesante para hablar de asociaciones. El éxito en el mundo que vivimos – que muchos definen VUCA (volátil, incierto, complejo, ambiguo) – pasa a través de una red de partners: socios, colaboradores, proveedores y – si piensa a la importancia de los socials – también clientes. Usted debe crear una alianza con gente que comparte el proyecto y colabora para que tenga éxito.

Por esto, tu socio/socia ideal es en primer lugar una persona que tiene tu mismo interés hacia la misión de la empresa (su “para que”). Esto significa que comparte la mayoría de los valores a la base del proyecto.

Para convertir esta misión en una visión (el “como”) lungimirante y realistica, contar con una persona que tenga competencias complementarias conlleva cubrir los aspectos relevantes de la actividad empresarial. En Coaching by Values, por ejemplo, mi socia Paola Valeri y yo compartimos una finalidad de bienestar y eficacia en las organizaciones, y si Paola está enfocada hacia el liderazgo la eficacia del equipo, yo soy más especializado en los asuntos de la comunicación y del bienestar desde el individuo.

 

¿Cuáles son los requisitos y en qué trabajar para empezar una partnership de éxito?

No hay nada preestablecido. Las competencias se compran en el mercado y los así dichos “soft skills” (como la comunicación eficaz) se aprenden.

Como coach y partner, he experimentado que la clave del éxito a largo plazo pasa por compartir valores. Simon Dolan, creador de la metodologia Coaching por Valores,  nos provee herramientas y técnicas para identificar y alinear valores de las personas involucradas en la empresa. Aun así, el fundamento es un “asset de valores” compartido.

Por cierto, la confianza es el pilar y, aunque muchos desconocen esta posibilidad, que se puede monitorar y mejorar constantemente con acciones especificas.

 

 

¿Algunos consejos si el socio es un amigo o inclusive pareja en la vida personal?

En una relación sostenible, los dos socios tienen la misma idea de que es el éxito. Tecnicamente diríamos que los valores instrumentales los socios ponen a disposición para conseguir el objetivo final son parecidos. Cuando el nivel de la vida laboral se solapa al plano de las relaciones personales, los valores finales ya no son solamente el “éxito profesional”, si no entran en la esfera de “familia”, “cariño”, …

Tu habilidad en comunicar en esto casos es imprescindible. Si no te sientes lo suficientemente entrenado, confía en un coach: en estos casos se requiere una cantidad extraordinaria de asertividad (para tener la valentia de enfrentar temas conflictivos), habilidades dialógicas (para generar y mantener  conversaciones), inteligencia emocional  (para gestionar tu emotividad y la del otro).

 

¿Una empresa tradicional o una “start up” digital tienen las mismas reglas, o no?

No hay empresa hoy en día que pueda estar en el mercado sin “digitalizarse”. ¡Cuidado! Se despliegan nuevos escenarios para una modalidad de interactuar sin tiempo ni espacio: que los ámbitos del trabajo estén bien marcados.

Si el producto también es digital puro, se añade un tema de reactivad: se requiere voluntad y capacidad de reaccionar en tiempos fulminantes. Eso afecta el estilo de vida y de gestión…

 

 

Empezar una sociedad es para todos o hay emprendedores que pueden o deben escaquearse? 

Entre las competencias de los líderes del futuro, Marschall Goldsmith subraya la habilidad de crear alianzas. Volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad requieren personas especializadas y proactivas en tomar los riesgos, pero también las infinitas oportunidades, que este milenio conlleva. Nadie puede plantearse de tener éxito a solas.

 

LA FELICIDAD COMO FIN DEL COACHING – 2a PARTE

Ayer asistí a la conferencia de mi estimado colega y querido amigo José Manuel Sanchéz (aquí el canal youtube de su Centro de Estudios del Coaching). De todas sus palabras, una en particular quiero aquí resaltar. “No practicamos la meditación, para la meditación, sino para llevar la presencia a nuestra vida cotidiana”.
Me ha recordado una idea de Aristoteles. No perseguimos la democracia para la democracia, sino para la felicidad (en “Ética a Nicomaco”).

No habría que añadir mucho más para demostrar el asunto del articulo. Este anhelo es congenito, intrinseco a la naturaleza humana. Por eso siento la necesidad de herramientas para facilitar el coachee en esta dirección y para que el coach pueda estar para ella/él desde la misma perspectiva.

Personalmente comparto la visión eudaimonista de la realidad humana que atraviesa la filosofia desde las origines, en Occidente como en Oriente. La raíz misma del Budismo está en la eliminación de las causas de la infelicidad  («Todos deseamos la felicidad…» en “Desvelando los misterios de nacimiento y muerte” de Daisaku Ikeda).

Un objetivo del coaching podría por lo tanto ser lo de facilitar la sintonia del individuo con su propio anhelo de felicidad, condición para luego trascenderlo.

La cultura occidental y en particular la vision del cristianismo, ha determinado una creencia según la cual la felicidad es mala. Una enseñanza que viene de la división entre cuerpo y mente exasperada en el ‘cogito ergo sum’, que ha hecho del sufrimiento la via hacia la trascendencia.
Con la idea de paraíso, infierno y purgatorio, se compensa la carnalidad en descomposición a que van sujetos los pecadores con el éxtasis de la contemplación intelectual garantizada a los beatos. Estática, precisamente, como si la esencia misma de la felicidad estuviese fuera del dinamismo vital, es decir incompatible con la vida (se vea: “Historia religiosa del Occidente medieval” de José Ángel García de Cortázar).

También encontramos otro obstáculo. Confundir la felicidad con la alegría. Y de nuevo nos chocamos con una equivocación profundamente arraigada en nuestra cultura. La RAE define ‘felicidad‘ como satisfacción o suerte, mientras define la éxtasis como felicidad del alma.

Me gusta siempre volver a lo basico. El cuerpo es la fuente del placer, claro está. Y eso tiene que ser nuestro guión para entender que es felicidad.
Comparto con Fradin la idea que las emociones son solo las negativas. Mejor sería llamarlas incomodas ya que tienen como unico objetivo moverte desde un estado de malestar a uno de bienestar. Las así dichas emociones positivas serían más bien mensajes de confortaciòn, señales de que ese movimiento se ha concluido de la manera más útil para el individuo.

De aquí, no se puede confundir la felicidad con la alegria. Esa es el estado de ánimo que surge despues de haber sobrepasado el peligro que activa rabia o miedo o el estado de perdida que genera tristeza.
Igualmente, no confundamos el placer con la satisfacción de la descarga de la tensión.
El placer del cuerpo, trascendido hasta el éxtasis que !sí pasa en él!, no es mera satisfacción, sino realización de su intrinseca naturaleza, es decir le da sentido. Así mismo la felicidad es la tendencia misma del ser, más allá del cuerpo pero a través y con él. Es la realización “de lo que se es” acorde con los valores que dan sentido a la vida.

Nietzsche claramente identificó este como el gran objetivo, pero en “Cómo se llega a ser como se es” lo define como inalcanzable, ya que cada vez las condiciones cambian y tenemos que re-inventarnos (“Nietzsche: La verdad es mujer” de Susana Münnich). Puedo compartir esta creencia.
Por la misma razón entiendo que muchos de mis colegas consideren objetivo del proceso de coaching, no tanto el bienestar del cliente, sino el desarrollo de dos ‘meta-habilidades’ fundamentales para la gestión del cambio personal.
Se trata para empezar de la presencia, o actitud meditativa, que pone en contacto el individuo con sus verdaderos anhelos. Se trata en último termino de desarrollar la capacidad heroica á la Joseph Cambell de conectar con su propia sombra.
Luego está la conciencia. Es el testigo interior que mira a los deseos de la sombra desde la distancia. Un alto nivel de consciencia permite de ir más allá hacia aquel entendimiento en que uno trasciende la naturaleza emocional del ego, reconociendose como expresión del Todo, íntimamente comprendendo que eso es “lo que uno es”.

Dicho esto, lo que propongo es un lugar desde alternstivo desde el cual hacer el proceso de coaching y que pasa, primero, por resolver los dos malentendidos: precisamente que la felicidad sea la beatitud celeste y/o la alegría.
Ambas ideas terminan con quitar energia vital. ¿Para qué perseguir los valores de la vida, si el bienestar no está aquí y ahora, sino despues de la muerte? Si me quedo en la vida es solo porque tengo que ganarme la eternidad, haciendo el bien a pesar de lo que deseo. En el mejor de los casos, creo que soy feliz por haber introyectado tan profundamente estos valores que los percibos como si fuesen míos. Quiero aclarar que considero estos valores positivos siempre y ciando no sean imposiciones; me inspiran los grandes místicos, como Francisco de Asis o Teresa de Avila, que nunca han hecho misterio de su “noche obscura”.
El segundo malentendido, la alegria como sinonimo de felicidad, conlleva por su parte un profundo pesimismo. La alegría no solo es momentanea (esta sola comprensión conlleva una inevitable tristeza), tambien depende de factores externos incontrolables (de aqui, inevitable el miedo a la incertidumbre o la rabia hacia quien no me da la alegria que deseo). Es más, desde el punto de vista de la persona que sufre y que no se da cuenta de que la felicidad no es incompatible con el dolor, se desarrolla un intimo odio a la vida: la creencia se podria expresar con «pudiese yo morir, en vez de sufrir tanto, …pero la vida me empuja a quedarme aquí» .
Se trata de una idea que además el pensamiento sistemico puede llevar a fomentar. Si interpretamos nuestra existencia como un servicio a la Vida (con la v mayúscula), o sea para que la familia, la nación, …hasta la humanidad perduren y consigan sus objetivos, ¡qué fácil confundir esta misma existencia como una esclavitud!.

“Los tristes tienen dos motivos para estarlo.”
Albert Camus

Propongo entonces este objetivo para el coaching: desarrollar la atracción hacia la vida a través del profundo entendimiento que la felicidad es el camino hacia la realización.
Se trata entonces de empezar por las fases del ‘quiero’, para luego trabajar el ‘merecer’ y el ‘poder’… ¿qué? Ser felices. Se trata sí de facilitar el desarrollo de presencia y conciencia, pero empezando por generar vitalidad.
Me inspiran en este sentido muchos terapeutas alternativos que empiezan por el amor a uno mismo (se vea mi articulo anterior, en inglés, aquí)

Llegado allí, al profundo deseo de vivir, el individuo puede trascender. Siempre y cuando también haya conseguido el necesario nivel de presencia y luego conciencia. Permitiéndose la felicidad como objetivo, y persiguiéndola desde la perspectiva individual, inevitablemente descubrirá que, como ya decía Nishiren, «felicidad es felicidad con los demás» y integrar el «yo soy yo» de Perls en el «yo soy tú» de Thay Nath Hahn. Por esta via, hasta las peores y horrorosas obsesiones escondidas en la sombra, aceptadas y trabajadas, pueden convertirse en una via maestra hacia la Vida. Se dan casos de terapeutas que curan con la técnicas con la que fueron torturados, anorexicas que dan de comer a los indigentes, maltratadores que enseñan inteligencia emocional… Cuando eso pasa, esta vez sí, literalmente, se alegra el Alma.

“He cometido el peor de los pecados 
que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.”
Jorge Luis Borges
 
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