TALLER DE GESTIÓN DE LAS EMOCIONES PARA LIBROS LIBRES /3

Emoción - comportamiento fisiología pensamiento

PARTE 3. GESTIONAR LAS EMOCIONES A PARTIR DE SUS TRES COMPONENTES

Una advertencia.

Todas emociones son útiles. El mismo Goleman, que ha popularizado la inteligencia emocional, afirma que sin ellas la maquinaría no funciona. «Pero – añade – con ellas, se precisa cuidado».

¿En cuáles casos, entonces, se tiene que poner la máxima atención?

    • En primer lugar, en vista del estado de plenitud de recurso, es importante no dejarse llevar por un estado emotivo tan fuerte que obstaculice una reacción controlada y eficaz. Estamos hablando de aquellos estados en que todo nuestro cerebro se encuentra bajo el poderío de la parte de las emociones así que nuestra conciencia, en términos físicos el cortex prefrontal, no es en condición de funcionar (siendo que se encuentra – de nuevo con palabras de Goleman – literalmente secuestrada por la amígdala).
    • Segundo caso: una atenta gestión emocional es necesaria cuando las emociones no nacen de una situación de inmediata necesidad sino más bien derivan de una percepción excesiva de la amenaza del entorno o de lo que puede conllevar.
    • En ultimo, ¡cuidado cuando las emociones se alargan por demasiado tiempo en proporción a la función que han recubierto y se convierten en un estado de animo negativo que nos aleja de la felicidad!

Estrategias de auto-ayuda.

1) ¡cambia la fisiología!

Las emociones están – con palabras de Eckart Tolle – allí donde la mente encuentra el cuerpo.
Cada una de las emociones tiene una manifestación fisiológica bien definida que se manifiesta a nivel interior y exterior.
Cuando un acontecimiento externo y, como veremos poco más adelante, el pensamiento a esto asociado nos generan una emoción, unos neurotransmisores (compuestos químicos que intercambian informaciones y ordenes entre cerebro y cuerpo) son disparados y el cuerpo reacciona en consecuencia.

Son respuestas típicas: taquicardia, sudación, rubor o palidez, tensión muscular o debilidad, sequedad en la boca, aceleración de la respiración, etc.

Al componente puramente físico e involuntario pertenece también una “cara” determinada.

face_emotions

Así que, más específicamente:

si sientes la necesidad de huir – a decir miedo – estarás con mirada furtiva (control desde un rincón oculto) y sonrisa tímida (de conciliación), sudación, latido cardiaco acelerado; si siente ánimo de lucha – a decir ira – tendrás una mirada fija y frontal (hacer miedo) y tensión muscular (listo para luchar); si necesita bloquear la acción – a decir estás triste – tú mirada será baja, los tratos del rostro descendidos, la voz flébil y suspirada (declarando de ser inocuo).

Como bien nos recuerda Anthony Robbins, al variar la fisiología de tu cuerpo, puedes alcanzar una variación inmediata de tu estado emocional: «la mente se adhiere a cualquier estado de tu cuerpo físico».

>> Para poder modificar el estado fisiológico el primero y más eficaz de los recursos es la relajación a través de la respiración abdominal o diafragmática: en breve, toma consciencia de tu respiración, vacía los pulmones, espira en tres tiempos y espira en cuatro. Repite hasta que no te sientas en un estado más “controlado”.

2. ¡cambia el comportamiento!

En caso de ansiedad, que es el estado de animo de un miedo prolongado en el tiempo, en que las preocupaciones se convierten en crónicas y repetitivas, los pensamientos catastróficos (con “clásicos” finales: «todo esto me llevará a la muerte» o más bien «nunca estaré feliz») se auto y retroalimentan el uno al otro.
>> Luchar contra el impulso de rendirse al miedo se puede solucionar relajando la mente y encuadrando los acontecimiento en una perspectiva positiva.

En caso de ira, empieza una reacción natural a cerrar los puños con enojo y luchar. Es creencia común que el enojo pase al desfogarlo. Es falso: en frente de la necesidad de luchar, los neurotransmisores suben la excitación a un nivel tan alto que luego se necesitan hasta varias oras para volver al estado de calma. Cualquier ulterior refuerzo genera otra excitación y se crea un bucle que no se soluciona.
>> Alejarse del entorno donde se ha provocado el enfado es buena norma. En particular, funciona muy bien el darse un paseo en un escenario natural privo de estímulos negativos.
>> O más bien, prueba con stretching para relajar la tensión muscular que se habrá generado y por eso ya puedes simplemente empezar por apretar al máximo un objeto pequeño, luego aflojar el agarre y repetiendo varias veces.
>> Otras posible estrategia está en practicar una actividad física que agote. Es por eso que los boxeadores están relajados: no es porque desfogan la rabia sino porque el cansancio es incompatible con el estado de lucha.

En caso de melancolía, el estado de animo en que se convierte una tristeza no funcional, la falta de vitalidad que esta conlleva determina la máxima dificultad en salir. Además, el seguir rumiando sobre su propia depresión es la razón más importante de la persistencia del sujeto en este estado.
>> Por esa razón, son muy útiles las distracciones: la mejor reacción es hacer una actividad interesante y que – aun mejor – comporte un pequeño triunfo como darse la satisfacción de completar una tarea pendiente o un juego electrónico.
>> Al otro lado, el estado de debilidad propio de esta emoción se combate con una actividad física aeróbica ligera pero tonificadora.

3. ¡cambia el pensamiento!

Una emoción tiene una parte cognitiva muy relevante. Como hemos visto, la emoción surge en el punto en que la mente encuentra el cuerpo, así que, sin pensamiento, no se determina la emoción.

Con un refrán muy claro David Burns nos invita a trabajar sobre la interpretación de los acontecimientos para que la emoción negativa se alivie: «las emociones siguen a los pensamientos de una forma tan clara como los patitos siguen a su madre; pero el hecho que los patitos sigan fielmente a su madre ¡no significa que la madre sepa a dónde va!».

Para instaurar un estado de animo positivo a partir de una emoción negativa es necesario y suficiente reinterpretar el sucedido deshaciéndose del pensamiento distorsionado.

Para hacer esto, es necesario poner el acontecimiento desencadenador en un contexto que le dé un sentido especifico y una prospectiva funcional.

De todas formas es útil y deseable practicar un sano optimismo.
Por eso, Boiron en “Todos estamos hechos para ser felices” nos invita a reconocer un pensamiento limitativo y desapoderante y substituirlo con uno que nos ayude a alcanzar un estado de paz y plenitud de recursos.
Un pensamiento que él define no inteligente es: rígido y binario, no acepta objeciones sino más bien se nutre de un sentido de obviedad, además tensa y al final nos aleja de la felicidad.

Conviértelo en un pensamiento emotivamente inteligente, o sea:

    • flexible
    • abierto a diferentes opciones
    • complejo y articulado
    • relajador 
    • y que te ayude en sentirte en dirección de la felicidad.

Un ejemplo.

Estás caminando; alguien pasa con el semáforo rojo y casi te atropella.

Puedes:

    • sacar ira = enfadarte y darle una patada en un faro (y así hacerte atropellar de verdad);
    •  experimentar tristeza = sentirte una persona que la gente se permite de humillar;
    • quedarme en el miedo = sentirme amenazado por todos los coches.

O más bien puedes:

    • pensar que el tío está distraído por un problema grave y no se ha dado cuenta de lo peligroso que ha sido;
    • que  es tan maltratado en su trabajo que quiere desfogarse sobre los peatones, pero seguro no está tan en forma como para sobrevivir a un combate cuerpo a cuerpo contigo;
    • pensar que, medianamente en la ciudad en que vives, la gente es respetuosa de las signales de trafico o – si no lo son – que este acontecimiento ha sido un útil recordatoria para no bajar la guardia;

¿Te parecen planteamientos ingenuos? Pues no, son inteligentes: las opciones opuestas tienen como mucho el otro 50% de probabilidad de ser verdaderas y te llevan a un estado desagradable. ¿Qué elegiría una persona sabia?

«Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa».
Winston Churchill (1874-1965)

2 comentarios en “TALLER DE GESTIÓN DE LAS EMOCIONES PARA LIBROS LIBRES /3”

    1. Hey!
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