GESTIÓN DE LAS EMOCIONES /1

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PARTE 1. UNA DEFINICION

El objetivo de este taller.

Saber gestionar las emociones significa ser (más) felices en el día a día.

Se trata precisamente de un proceso que paradójicamente se elige y se va aprendiendo.
Decía Tolstoy «¿quieres ser feliz? Pues hazlo!»

Y conocer la manera más adecuada de tratar con nuestras emociones juega un papel sumamente importante. En la visión de varios estudiosos q- ue nosotros compartimos – la felicidad es precisamente aquel estado de animo que surge de la satisfacción de una necesidad, necesidad evocada por la emoción.

Qué es una emoción.

Como hemos hablado de estado de animo, empezamos con decir lo que no es.
…y no es un estado de animo: este es el tono emotivo de una persona en un determinado espacio de tiempo (y el más frecuente lo solemos definir “de fondo”).

No es tampoco un sentimiento: un sentimiento es una condición afectiva y por lo tanto es un estado de animo determinado por la impresión que algo, alguien determina en un individuo.

Ya se ve que el trato discriminatorio está en la duración.

En las palabras de Jung en “Los aspectos psicológicos del arquetipo de la madre”:
La emoción es un instante, es la chispa que se enciende cuando un individuo toma consciencia de que necesita actuar para salir de un estado presente no satisfactorio.

Ese elemento de movimiento lo aclara la etimología misma: la palabra emoción viene del latín “ex – movere”  a decir “mover hacia”. En particular hacia fuera, ya que característica fundamental es una postura y unos tratos del rostro reconocible, y hacia un objetivo.

Al alcanzar ese objetivo el individuo llega al estado de satisfacción y paz, que para muchos estudiosos de emociones, coincide con la felicidad.
Se trata, de echo de un proceso muy parecido a lo de estimulo recompensa propio de las funciones más básica de sobrevivencia individual (placer físico: de dolorido a placentero) o de la especie (placer psíquico: de desagradable a agradable).

Cuáles son las emociones.

El numero de los listados de las emociones es muy largo.
Sin embargo, todos los estudiosos están de acuerdo que la mayoría procedan de algunas fundamentales.

Las 6 emociones universales de Paul Ekman.

Contrario a la idea de los antropólogos de su época que las emociones tendrían una raíz eminentemente cultural, Ekman llegó a definir un listado – hoy en día largamente aceptado – de emociones universales que se reconocen a través de los tratos del rostro de todos seres humanos:

    1. repugnancia,
    2. alegría,
    3. ira,
    4. miedo,
    5. sorpresa,
    6. tristeza.

Las 8 emociones de Robert Plutchik.

Plutchik es el creador de la utilísima rueda de las emociones – que aquí esta representada – que nos permite ver como, al combinar las fundamentales o variando sus intensidad se obtengan todas las demás.
Mas específicamente, ha sugerido cuatro parejas de emociones polares que a lo largo del desarrollo de los seres humanos han tenido una función adaptativa en ayudar a los organismos a gestionar las problemáticas de supervivencia que plantea el entorno. Se trataría de:

    1. alegría vs. tristeza,
    2. ira vs. miedo,
    3. sorpresa vs. anticipación,
    4. aversión vs. confianza.

Las 3 emociones de Jacques Fradin.

Este estudioso contemporaneo parte de una concepción muy parecida a la de Jung y afirma que una emoción es una señal (se diría casi ‘una síntoma patognomónica’) de un estado para cambiar.
A raiz de esto, llega a decir que las emociones son al final tan sólo tres, tantas cuantos son los tipos fundamentales de reacción a una situación negativa:

    1. huir, que corresponde al miedo;
    2. luchar, que corresponde a la ira;
    3. inhibir la acción, que corresponde a la tristeza.

De acuerdo o no con este modelo simplificado, invito el lector a utilizarlo a la hora de aprender a gestionar los estados emotivos.
Si el objetivo es “estar bien”, pues miedo, ira y tristeza son por cierto las emociones que nos ponen las mayores trabas y sin embargo son facil de reconocer a través de la pregunta “¿a qué comportamento me lleva esta sensación?”.

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DE DONDE VIENE LA IMPORTANCIA DE LA COMIDA

Por qué nuestra manera de comer esta tan entrelazada con nuestra psique.

INTELIGENCIA ALIMENTARIA

Lo había bien entendido Freud: la psique humana esta dirigida por dos principios: el logro del placer y la evitación del dolor.

Es a través del cuerpo que la misma psique nos envía mensajes para que nos movemos (a decir que el cuerpo físico se dirija) hacia estos objetivos. Por eso es tan difícil distinguir entre necesidades fisiológicas en un sentido estricto y las psicológicas.  Por lo tanto eso es preciso desarrollar la inteligencia emotiva* también a la hora de “sentir” la petición de comida desde la psique. hablo de aquella especifica competencia que me gusta llamar inteligencia alimentaria.
La comida es el carburante del cuerpo físico: cuerpo emocional y mental requieren carburantes más “altos” (literalmente: se trata de satisfacer necesidades cerca de la cumbre de la pirámide de Maslow). Asimismo el control del sufrimiento debido al dolor no pasa a través de la sedación si no a través un más alto nivel de consciencia y aceptación.

Asimismo es cierto que la comida “confunda” de una manera muy sutil la mente.

Comer es una necesidad fundamental y por lo tanto se manifiesta como una exigencia ineludible y un placer…

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EL COCIENTE DE INTELIGENCIA ALIMENTARIA

El “cociente de inteligencia emotiva” representa un mojón en la percepción y la gestion de las emociones.

Como bien esplica Goleman en su libro “Inteligencia Emocional”, nuestro cerebro… ya son como minimo tres.
Simplificando: el genero humano ha desarrollado muy tarde en su evolución la corteza cerebral, el centro de las sensibilidades más alta. La corteza se desenvuelve sobre un cerebro límbico – sede de las emociones – y uno reptiliano – sede de los instintos de base y de las funciones vitales.

Si con las emociones de base ya es complicado para un ser humano hacer de una manera que  la corteza – a decir la consciencia – gestione lo que el cerebro límbico comunica en terminos de miedo, tristeza, rabia… cuando digo “chocolate” ¿¡qué le pasa al cerebro?!
Cuando tengo hambre, comer el chocolate que se me queda en la nevera no es más que un acto percibido como necesario a la supervivencia e por eso incontrolable. Pero ¿de verdad no puedo sobrevivir el tiempo de ir a la tienda de abajo?
Y el día que me ha dejado con mi pareja, este chocolate ¿qué otra necesidad satisface?

De momento dejamos estas pregunta como legitimas dudas. Por cierto, hay un momento en que una persona “despierta” (a decir que vive con atención y consciencia su vida) tiene que escuchar su cuerpo, traducir lo que siente y contestar. Regla primaria de la inteligencia emocional, que pasamos tal cual a la alimentaria, esta persona evolucionada dará el tiempo a la corteza cerebral de
_reconocer que ha sido literalmente secuestrada por el cerebro reptiliano (si es hambre de comida) o por el límbico (si es fame emotiva)
_eligir:

¿comer lo primero que encuentra en la nevera (a decir cualquier cosa), lo primero que su emociones le dicen (a decir el alimento por el cual tiene apego) o darse el tiempo para hacer de su comida un acto inteligente?

Propongo entonces de introducir un cociente de inteligencia alimentaria. Se trata de una inteligencia que tiene a que ver no solo con el manejo de las emociones en el momento en que aparecen. Necesita un conocimiento de como una certa comida o comportamiento nutricional influye sobre las emociones antes de comer – que es una competencia teorica generica – y una consciencia de los efectos sobre cada individuo después – que es una forma de sabiduría sobre si mismo y su “cuerpo fisico”. Una vez adquirido ese conocimiento se puede incluso llegar a gestionar las emociones no en ‘el momento’ sino ‘a través’ de la comida.

LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA FELICIDAD

Si no te sientes felices, a veces no es fácil entender el porqué.
Estamos – claramente – hablando de un tipo de melancolía no funcional, a decir que no sigue tras un suceso doloroso. Por que si que hay una tristeza funcional. Se trata de aquella que permite elaborar el luto, meditar sobre el significado de algo impactante que nos hemos vivido, de recargar las energías después de este acontecimiento agotador.

Cuando este acontecimiento es muy lejos o no hay algo “objetivamente” negativo que esta pasando, estamos en una situación de  melancolía que no se cura que con una manera que mis clientes a veces llaman “una patada y a pasarlo bien”.
Eso a pesar de lo trivial que parece ser tiene una razón científica: los pensamientos negativos que son a la base de la emoción negativa de tristeza se auto-alimentan. Así que estar solo, quedarse en un rincón de la casa sin salir, seguir con las supuestamente importantes tareas cotidianas no son estrategia validas. Al revés, una excelente solución está en primer lugar en el ejercicio físico que opone la actividad al estado de suspensión propio de la tristeza. Las otras son las actividades agradables.

Estas actividades agradables podrían ser definidas como pequeña felicidades que componen el estado de “beatitud”.
La felicidad es un estado complejo que se consigue cuando todas las piezas de nuestra vida – o sea los diferentes entornos – encajan bastante bien.

Podrías entonces preguntarte si es el entorno laboral o el familiar el lugar donde no te encuentras satisfecho. O si es la vida sexual o tu estado de forma física.

Yo prefiero recurrir a las distinciones que hace Christophe André en su libro “El Placer de Vivir” (Kairós). En vez de fijarse en esos entornos típicos, prefiero reflexionar sobre los cuatro elementos de la vida del individuo:

  • Ser. Existes, y eso ya no es mal para empezar. Y por el solo echo de ser un ser humano mereces el amor y el cariño de los demás. Si no lo sientes hay una sola razón: no te amas bastante a ti mismo. El trabajo es sobre tu autoestima.
  • Tener. Hay cosas que son necesarias y desposeer de las cuales ya es motivo para sentirse agradecidos: un lugar agradable donde vivir con agua, luz y calefacción no es cosa tan obvia. Sin embargo, hay también auténticos placeres que se compran: una hamburguesa con los amigos, la entrada del cine, un wifi rápido. Te falta algo en este tema: quizás no te hayas dado cuenta de lo que ya tienes o incluso no te autorice a ser “materialista”.
  • HacerEso es mi felicidad prioritaria: leer, andar, aprender, cocinar, entrenar, nadar, pintar. Yo diría en una palabra crear – algo o a ti mismo. Y tú, ¿haces lo que te gusta? Y ¿no haces lo que no te gusta?
  • Pertenecer. Aristóteles – precursor de todos los psicólogos positivos – ya lo decía: el hombre es un animal social. Nace en seno a una familia cuyo amor tiene que ser claro y adquirido (afortunadamente, diría Gloria Steinem, nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz), vive en un entorno en el cual necesita y legítimamente tiene que pedir la ayuda y el soporte de los demás aprendiendo a pedir, seducir, vivir las relaciones. ¿Acaso piensas que la soledad y la individualidad sea un valor prioritario? ¿O crees que los demás solo te ayudaran sólo después de haberlos manipulados o por interés? ¿Crees que la supervivencia en la Naturaleza sólo se consigue con la lucha y la agresividad?

Como siempre el trabajo está en el replantearse las creencias limitantes.
Analiza atentamente tus pensamientos en los cuatros elementos: ?te abren o cierran opciones en tu ser, tener, hacer, pertenecer y descubrirás que es lo que más te falta para alcanzar la felicidad?

Pero quizás abrir los ojos y ver lo que está allí pero se ha quedado ahora ya “trasparente” (la familia, la creatividad, el agua corriente, el respirar) puede ser una excelente estrategia para encontrar la felicidad. So… count your blessing!

EL PLACER DE DESPLEGAR ETIQUETAS

Un paradigma del coaching dice: “tú no eres lo que dices de ser, sino lo que haces”.

Un ejemplo: una cliente afirma «soy vaga» y luego añade que, desde años, nada tres veces a la semana y va al gimnasio otras tres. Pues, estará más bien en la categoría de los deportistas.
Límpido como el agua, sobre todo si a este punto se realizara uno de los posibles milagrosos cambios de observador que el coaching ontologico llama “quiebres”. Una buena pregunta tipo “¿y cómo me definirías a mi si hiciera lo mismo, vago?” y las lentes deformantes que siempre esta persona ha tenido delante de sus ojos se rompen y ella ve una imagen más verdadera de la realidad.

Sin embargo creo que eso es sólo el comienzo. Aunque sea un momento importante, es todavía poco lo que ha llegado a la consciencia.
En mi experiencia estas disonancias entre pensamientos y acciones ocurren cuando lo que estamos haciendo no es en linea con nuestra propia personalidad. Nos vemos una realidad muy distante de la objetividad porque estamos haciendo algo que no nos gusta, las acciones en marcha no responden a una exigencia propia. A decir, con el ejemplo de arriba, la persona en cuestión no ha decidido ser deportista y lo ha asunto como un “se debe” o una fuga de otros entornos, …

Estas decisiones son, al final, reacciones a una idea de si mismo o, peor aún, a un ideal de si mismo, o, incluso peor, a un miedo sobre si mismo.
Se trata de un pensamiento respecto a la hipótesis que agir diferentemente es un riesgo para la identidad
Este pensamiento se podría leer así: «Yo soy pigro y no puedo permitirme de ser pigro, si no, lo que ocurrirá es [pon aquí una cualquier tragedia mortal, normalmente un clásico como “no sirvo para nada” o “nadie me amará”]».

Imaginamos que estamos en sesión con la cliente ‘vaga’.
En nuestra ayuda viene un paradigma de la Terapia de la Gestalt: “el driver principal del ser humano es el placer”.
«¿Tienes gusto a entrenar seis veces a la semana? ¿Qué objetivo positivo te motiva?»
Puedes contestar «no, no me motiva nada». Pero no me quedaría satisfecho. Un placer tiene que haberla guiado hasta ahora. ¡Descubrimos juntos cual es!

Por cierto, hay una única respuesta a la pregunta «¿eso te hace estar bieni?»

Dejar de describirte a ti como una persona activa o pigra, así como guapa o fea, rica o pobre, lista o tonta… eso es muy necesario. Más importante todavía es saber lo que te hace estar bien o cual resultado te hará estar mejores. Las acciones para conseguir ese mayor bienestar no las vivirás entonces como obligaciones y además, si no funcionarán, se pueden cambiar sin afectarán tu autoestima (porque no eres tú, la persona, a ser equivocada y tampoco tus metas, si no el simple plan).

¿Cómo te darás cuenta de que funcionan?

Nunca me cansaré de repirlo. La respuesta es: al ponerte en marcha “estarás más feliz”.

ASERTIVIDAD – DECIR ‘NO’, PARA DECIR ‘SÍ’ A TI MISMO.

Versione italiana…yes_no

Un nuevo amigo me propuse de compartir (y ayudarlo a coordinar) una noche bajo las estrellas con el grupo de la playa. Pues, no sé a ti, a mi “noche bajo las estrellas” es una locución que no me da ninguna ilusión, sino lo contrario (sobrevivir sin luz, ducha o aseo, arriesgar de resfriarte en pleno verano, …).
Pero, como el amigo era nuevo y agradable, no me atreví a decir que no para no estropear el vinculo recién nacido. La verdad es que tampoco me dí cuenta de decir sí de mala gana. Seguí al pié del cañon hasta que no encontré una series de excusas – algún comportamiento un poco malo del chico – para explotar con una rabia que claramente apareció desproporcionada. Moraleja: el vinculo recién nacido murió en la cuna.

Que actitud muy poco de coach! Me daba cuenta que la cólera estaba subiendo y también estaba consciente que cuando hay cólera normalmente estamos poniendo en marcha una respuesta que se puede definir hipo o disfuncional. A decir que la solución creativa que adoptamos es eficaz sí pero no eficiente, siendo una manera más bien no consciente, ni directa, ni equilibrada de gestionar la situación.
¿Y como tuviera que ser una gestión más cercana al ideal?

En la psicología de la Gestalt, todo empieza por escucharte a ti mismos. Para poner “en figura” una relación que aparecia tan importante, mis sensaciones, mis deseos …e yo… hemos acabado en el fondo.

Asertividad es la palabra clave.
Se trata de decir «sí!» a ti mismo aunque eso pueda significar decir «no!» a los demás.

Es preciso aprender a expresar tus propios deseos, ideas, emociones de una manera – precisamente – consciente, directa y equilibrada (y por eso las emociones negativas no tendrían que entran en la comunicación).

Se basa en el respecto para estos deseo, ideas y emociones… a decir en tu propia autoestima.

En las relaciones implica también confianza en los demás.
¿Para que no pensar que las personas involucradas harán lo que puedan para comprender tus necesidades y llegar a un compromiso?
Esta confianza falta precisamente cuando sentimos el temor a ser manipulados. Normalmente esa sensación (frecuentemente inconsciente) compare a menudo delante de una persona o grupo relevante para nosotros. Y casi siempre somos nosotros que estamos forzando nuestros comportamientos para agradecer a los demás en la hipótesis que un “no” resulte en un conflito o en la fin de la relación. Sólo una conversación con las tras personas interesadas puede aclarar la verdad de esta suposición, antes de la cual se trata solo de miedos desprovistos de razón.

Una cosa esta segura.
Si tu enfado o tu miedo no te sirve a conseguir lo que realmente cuenta para ti, ha sido mal utilizado y conseguirá el resultado de despistar el interlocutor hacia esta emoción y no enfocarlo en el contenido de la conversación.
Al revés, el interlocutor tiene que entrar en un  proceso en el que comparta tus objetivos y comparticipe en crear un resultado final aceptable para los dos.

Hay 7 técnicas para entrenar:

  1. Técnica del disco roto. Repetir el punto de vista con tranquilidad, sin dar más explicaciones. (No gracias, prefiero no comer el postre… no, muy amable preferiría que no… no, insisto, gracias no como postre…)
  2. Técnica del acuerdo asertivo. Responder a la critica admitiendo haber cometido un error, pero separándolo del hecho de ser una buena o mala persona. (Sí, me olvidé de la cita que teníamos para comer. Pero ya sabes que eso ha sido sin animo de dañar y no es un tema personal…)
  3. Técnica de la pregunta asertiva. Consiste en incitar a la critica para obtener informaciones útiles para mejorar. (Entiendo que no te guste el modo en que actué la otra noche en la reunión. ¿Qué fue lo que te molestó de él? ¿ Qué es lo que te molesta de mí que hace que no te guste? ¿ Qué hay en mi forma de hablar que te desagrada?)
  4. Técnica de la claudicación simulada. Se trate de aparentar de dejar terreno, sin cederlo realmente: mostrarse de acuerdo con el argumento de la otra persona pero sin cambiar de postura. (Es posible que tengas razón, seguramente podría ser más generoso. Quizá no debería mostrarme tan duro, al revés…)
  5. Técnica de ignorar. Ignorar la razón por la que su interlocutor parece estar enfadado y aplacar la discusión hasta que éste se haya calmado. (Veo que estás muy trastornado y enojado, así que ya discutiremos esto luego)
  6. Técnica de la ironía asertiva. Responder positivamente a la critica hostil. («Eres un fanfarrón!» «Gracias, yo también te amo!»)
  7. Técnica del aplazamiento asertivo. Aplacar la respuesta a la afirmación que intenta desafiar, hasta que uno no se sienta tranquilo y capaz de responder apropiadamente. (Sí… es un tema muy interesante… tengo que reservarme mi opinión al respecto… no quiero hablar de eso ahora… ¿te parece que te envíe un correo mañana?)

Un link interesante: http://miscelaneaeducativa.com/Archivos/Entrenamiento_asertivo.pdf

UN SENTIDO MAS MODERNO DE LA FIDELIDAD /2

Te pido disculpa – amad@ lector(a), estimad@ colega – por la ligera ironía con la cual me ha encantado tratar el tema.

En el Mundo occidental vivimos un tiempo estupendo: disfrutamos – en particular – de una larga y saludable vida, recursos económicos suficientes, cultura y herramientas para la reproducion asistida o los anticonceptivos. La homosexualidad, la bisexualidad y todo el abanico de las inclinaciones, como el polyamor – http://en.wikipedia.org/wiki/Polyamory – están bastante tolerado.

Por la primera ves en la historia, es un tiempo ideal para elegir.

CONTINUA…

Vuelvo a un concepto: fidelidad no significa monogamia. Significa respeto del compromiso entre dos o más personas. No es diferente cuando se trata de familia. Me permito introducir esta palabra tan importante en la cultura mediterránea porque es allí que se instaura el pacto mutuo que implica el compromiso.
En este sentido, personalmente sugiero que la pareja tenga una conversación previa sobre el pacto: se trata de definir una visión común de la sexualidad en la pareja y el papel que esta desempeña en su interior.

Cuando este pacto queda claro, y en esto se incluyen actividades sexuales fuera de la familia, esas no se pueden definir como casos de infidelidad. 

Fácil? No, no es. Pero quienes consiguen tener un dialogo sereno sobre este tema han ganado una familia estable. Como coach – por ejemplo – he visto diferentes casos de parejas homosexuales (dos hombre) que habiendo abordado este tema han conseguido durar a largo plazo.
Evidentemente  el hecho que se trate de hombres tiene su relevancia.
Maurice Maschino, en su libro “Ils ne pensent donc qu’à ça?” ha escrito: “Los hombres son preparados a todos para hacer el amor, incluso amar. Las mujeres son preparadas a todo para amar, incluso hacer el amor”. El hipótesis a la base es que un ser humano de sexo masculino, por razones históricas pero también de oportunidad genética, mejor entiende la distinción entre relación sexual y relación de amor. Por supuesto, por lo menos la razones históricas – falta de autonomía económica, riesgo de un embarazo indeliberado, desautorización social, etc. se han agotado también para las mujeres.
Quizás desde demasiado poco tiempo.

Las parejas que admiten la posibilidad de experiencias sexuales fuera de la familia con que yo he venido en contacto destacan un elemento común: la introducción de reglas.

Cuento tres ejemplos: (1) el “momento extraconyugal” es extemporáneo, no planeado y nunca se repite con la misma persona, (2) en el acto sexual fuera de la familia, no se llega que hasta un cierto nivel de intimidad, (3) la tercera parte sea conocida – e incluso a veces compartida – por la otra pareja.
Que sentido tienen esas reglas? Personalmente opino que sirvan para “consagrar” el pacto y recordarlo (casi un ancla de PNL) también cuando la otra contraparte no está presente.
Además, como se ve, las diferencias entre los tres casos destacan que el grado de implicación sentimental puede ser muy variable. Esta relatividad tendría que ser “para nada sorprendente” y no obstante aparece una temática novedosa.

Sì, hay algunos que no pueden hacer el amor sin amar, y otros que consiguen practicar el sexo por el sexo. Todos los casos entre estas dos polaridades son legítimos.

Un ser humano puede tener una capacidad de envolvimiento (o quizás mejor sería decir: capacidad de distanciamiento) emotivo diferente. Esta diferencias tienen que entrar en el dialogo y en la deificación del pacto.

De un lado, pueden ser reducidas a través de una conversación de tipo ontológico en la cual una o ambas las contrapartes cambien su enfoque. Del otro, una de las dos puede conscientemente y voluntariamente subscribir un pacto que al principio le aparecía restrictivo (se trate de la monogamia por la pareja “màs abierta” como al revés).

Lo único cierto es que una conversación abierta sobre el tema es necesaria. 

Evitamos, entonces, de utilizar palabras que cierran posibilidades (la más frecuente que escucho es “inadmisible”) y enfrentamos el tema hacia una feliz relación.
Seamos conscientes que:

  • la monogamia no es la sola hipótesis histórica, moral, biológica del ser humano
  • la fidelidad no coincide necesariamente con la monogamia
  • cada uno tiene su idea de la sexualidad y de su papel en la familia.
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