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EN EL TRABAJO, LA PASIÓN ES (CASI) TODO

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Te cuento una historia breve pero ejemplar. Ayer fue a comer en un Relais & Châteaux (y sí, merece ser mencionado: el Atrio de Cáceres). Perfecto en cada detalle: la arquitectura galardonada, el jardín, incluso los sonidos y la luz estaban perfectamente calibrados (de la comida no es necesario hablar). Las personas no siempre sabían todo o eran impecablemente (¿aburridamente?) formales… y por esa “imperfección” yo volveré.

Primero, al abrir la puerta se dieron cuenta que no teníamos el tiempo de una comida en el restaurante estrellado (o sea, no íbamos a gastar 500 euros a persona), aún así con una “sonrisa para grandes clientes” nos acompañaron al jardín para unas tapas gourmet en vez del menu degustación.
Segundo, camareras y maitre han sido muy entrañables, jóvenes, nada creídos (quienes van a comprar en las boutiques de Ortega y Gasset o beber en sitios de moda de Madrid saben porque valoro tanto esto…).
Tercero, el dueño y cocinero, Toño Perez, se presentó, nos habló con interés y un ojo a lo que pasaba en la cocina, nos incluso llevó unos buñuelos calientes. Y como el area de trabajo – en manera muy original – estaba de paso al comedor, los cocineros tuvieron la posibilidad de saludarnos. Ademas se veían interactuar con gusto mientras preparaban las comidas.

Cuarto, al final, con el placer de enseñarnos sus maravilloso establecimiento y bodega, el chef nos puso a disposición un ayudante para que visitamos el hotel del piso -1 al roof-top.
El chico eras super joven y comprensiblemente no lo sabía todo (por ejemplo de vino) y lo dijo serenamente. Pero nos trasmitió felicidad por trabajar con ese vino, en ese edificio con sus invenciones arquitectónicas, a lado de las esculturas que se iban intercambiando por los pasillos y la escalera … es decir nos demostró pasión para lo que hacia, el sitio donde trabajaba, las ideas y las iniciativas de sus jefes, la autentica (!) atención (acabó con una persecución para darnos un pequeño regalo de la casa).

Pues, chapeau! Para esta gente, desde el chef-star al vallet, yo volveré y me dará olimpicamente igual pagar cinco veces que en un sitio cualquiera.

Porque al final, o eres diferentes o eres barato.
Pero si le metes pasión puedes ser incluso carísimo… 

Ejemplar.

EDUCAR LOS LIDERES DE MAÑANA /3 – LAS EMOCIONES

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de Carmen Ramírez Ayala
diviértete con el video

El otro día había pasado una mal momento con un cliente. No fue nada del otro mundo pero sí me sentí hundida.  Es que . . . bueno. Tampoco es importante . . . lo que sí fue importante pasó en casa.

Mi chica – una pequeñita a punto de cumplir 4 años –  se me acercó y me dijo. «Mamá, ¿estás triste?». Mi primera reacción fue la de protegerla y dije «No, cariño, no pasa nada» pero, cuando terminé la frase, en sus ojos no vi la tranquilidad que esperaba sino más bien duda o incluso susto.
Claro. Probablemente lo que pasó en su cabeza fue que ella no era capaz de entender a su madre ni  sus expresiones. Además quería ser útil, y yo la corté.

Pues bien cambié de inmediato el registro. Le abrí mi corazón  como uno hace con sus viej@s amig@s. «Uy cariño, sí, me siento fatal. Sabes que me ha pasado hoy. . . ». Y a cambio ella me regaló un beso y un «tranquila mamá, que eres la mejor madre del mundo».

Son muchos los artículos y libros que nos llegan desde diferentes medios sobre inteligencia emocional. Sí, está de moda. ¿Será porque funciona? Yo, me apunto a esta moda y para que funcione hay que practicarla.

“En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da.”
Antonio Machado

Quieres que tus hijos aprendan a gestionar las emociones.
Dale emociones. Atrévete a mostrarte, a desnudar tu alma. 
¿Cómo lo hago? dirás tú. Simple pero no fácil. Los niños, aprenden observándonos, si estás triste y lloras o enfadado y gritas o frunces el ceño, nombra estas emociones con tú hijo, para que sepan cómo se siente papá o mamá, y aprende a identificar lo que estás sintiendo tú.

  1. Identifica la emoción.
    Estás triste? Dí “estoy triste”. Estás enfadada? dí “estoy enfadada”.
  2. Nómbrala con precisión.
    Las emociones no son infinitas (pincha aquí para abrir el articulo sobre las emociones en otra pestaña y aquí para ver la imagen). Aprende un vocabulario más amplio y utilízalo con tus hijos.
  3. Hablad para entender el uno lo que esta sintiendo el otro.
    Hay una delgada línea entre lo que yo digo y lo que interpretas tú. Eso les permitirá tambien a los pequeños de no juzgar los sentimientos ajenos (ahora y de adultos) antes de preguntar. . .
  4. No finjas.
    Nacimos para cometer errores, no para fingir ser personas perfectas. (No sé porqué en este blog aún no hemos estrenado un articulo sobre ese asunto). El perfeccionismo es el padre de todos los obstaculos entre nosotros y la felicidad. Autoriza tus emociones y la de tus hijos.
    Born-to-be-happy

“Sólo se tiene miedo
cuando no se está de acuerdo
con uno mismo”
Herman Hesse

Cuando tú hijo esté abriendo su corazón, hablando de su emoción, escúchalo Si está triste o enfadado, acompáñale en su tristeza o enfado, sólo míralo, tómale la mano… Di que lo entiendes y trata de conectar con su corazón. Eso es inteligencia emocional.

“No cambié.
Solo aprendí y aprender no es cambiar,
es crecer”.

EDUCAR LOS LIDERES DE MAÑANA /2 – EL CARACTER

de Paolo Iudicone Castiglioni
Quì la versone in Italianomira la viñetaaprende con el video

En el primer articulo (pincha aquí para abrirlo en otra pestaña) hemos aclarado que educar es educar a la asertividad. Un elemento fundamental es la así dicha inteligencia emocional, que en definitiva es lo que nuestras abuelas llamaban buen carácter.

El carácter tiene mucho  que ver con el liderazgo en el mundo contemporáneo, mucho más que la capacidad de mando. Cada empresario puede contar la historia de un ejecutivo muy inteligente y altamente cualificados que fue ascendido a una posición de liderazgo para después fallar en el trabajo. Y también saben la historia de alguien con habilidades sólidas – pero no extraordinarias a nivel intelectual o técnico que fue ascendido a una posición similar y consiguió gran éxito.

La inteligencia emocional es la condicio sine qua non del liderazgo. Sin ella, una persona puede tener la mejor formación en el mundo, una mente incisiva y analítica , y una provista interminable de ideas inteligentes, y aún así no va a ser un gran líder”.
DANIEL GOLEMAN

De hecho es necesario hacer una premisa. En COACH 2 ENJOY entendemos que líder nos es cualquier persona que ha sido nombrado jefe, sino, que compartiendo una visión es capaz de hacer que lo demás se comprometan con la misma hacia el resultado (pincha aquí para leer en una nueva pestaña la definición de liderazgo desde el blog personal de José Manuel Iñiguez).

Lo que hoy, con un termino más explicativo llamamos inteligencia emocional es en definitiva el carácter. Como hemos visto en el precedente articulo hablando de la asertividad (pincha aquí para abrirlo en otra pestaña), lo que buscamos como educadores es que nuestros hijos aprendan el arte, cada día más vital, de relacionarse de manera eficaz con los demás partiendo de la relación con uno mismo.

Al igual que otras formas de inteligencia, el carácter se forma a través de comportamientos repetidos que, evidentemente, se hacen mas fáciles de incorporar en las primeras experiencias.

Aristoteles-SomosLoQueHacemos

Cuando se habla de conducta, ya sabemos que de poco sirven las palabras: la niña y el niño moldearán sus comportamientos según el ejemplo de los padres y otras personas relevantes[i].

De esto habla Carmen Ramírez en su articulo (pincha aquí para abrirlo en otra pestaña). La expresión abierta de las emociones y la evidencia de la gestión de las mismas por parte de los padres es el mejor medio para trasmitir estas habilidades.

En este articulo, nos enfocaremos más en hablar en lo que podemos hacer hacia las niñas y los niños para que aprendan y asimilen los elementos fundamentales de la gestión de la emoción propia y ajena hacia el desarrollo del liderazgo.

4 PAUTAS PARA ENSEÑAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

1. Utiliza un vocabulario rico.
Las emociones no son sólo “feliz” o “triste”. Las emociones son muy complejas y un rico vocabulario de palabras para los sentimientos puede ayudar a desplegar la complejidad de las emociones.

2. Válida los sentimientos de tu hijo.
Si tu hijo está teniendo un momento de acceso emocional, tómate el tiempo para validar sus sentimientos. En lugar de ignorar una rabieta, utilízala como enseñanza.

    • Autoriza los sentimientos: dile que es comprensible que los viva o habla de cómo tú te sentiste o te sentirías de la misma manera.
    • Nombra las emociones: ayuda a que saque y nombres sus emociones negativas.
    • Dale perspectiva: explícales para qué sirve la experiencia que está pasando y – si  es el caso – proponle que encuentre alternativas más saludables de reaccionar.

3. Enseña la empatía y los diferentes puntos de vista.
Hablalé acerca de la compasión y la empatía por los sentimientos de los demás, y de tu modelo  en tus interacciones con los demás. Si tu hijo llega a casa de la escuela enojado con un amigo acerca de un desacuerdo, tómate el tiempo para hablar a raíz del desacuerdo y ayudar a tu hijo a entender el diferente punto de vista de su amigo.

4. Enseña la comunicación efectiva.
A medida que tu hija/hijo crece, es importante que utilice una comunicación efectiva en sus propias relaciones. Y, como siempre, se empieza dando el ejemplo. Siempre cíñete a los hechos («me prometiste que harías tus tareas/te prometí llevarte al parque»), habla de cómo te sientes tú con su comportamiento no de cómo es malo («cuándo no las hace, eso me hace sentir muy decepcionada»/«siento mucho no poder acompañarte»), pide/proponle algo a cambio («este finde en vez de la piscina estudiarás lo que no estudiaste»/«te prometo que mañana vamos todos al cine»).


[i]    Perdón por la simplificación. Es evidente que hay muchos otros factores que determinan el desarrollo de los niños. En grandes líneas, sólo diremos que el enfoque “ambientalista” (sistémico en sentido amplio) subraya el rol del entorno, mientras que el “nativista” atribuye gran importancia a la genética. En ambos casos, en COACH 2 ENJOY, creemos que la visión académica tradicional se basa en una visión estática (“análisis de steady states”) y que siempre existe margen para salir de los limites definidos por el contexto y la genética.

EDUCAR LOS LIDERES DE MAÑANA /1 – ASERTIVIDAD

VERSIONE ITALIANA

de Paolo Iudicone

Publicidad del Grupo Vips

Como los seres humanos necesitan a los demás en cualquier nivel, madres y padres trasmiten a la prole las reglas que codifican las relaciones. Estas reglas son los así dichos “buenos modales”. A lo largo del tiempo, el aprendizaje de estos buenos modales se ha confundido con una “buena educación”, no obstante sea solamente una parte del dilatado proceso pedagógico.

Invitamos a las madres y los padres a volver al origen de la buena educación, para no confundir el medio (el modelo de conexión entre seres humanos) con el fin (conseguir la feliz participación de los hijos en la sociedad).

UNA PROVOCACIÓN.

Actúa de manera que tus hijos respeten sin falta las reglas de la buena educación y obtendrás niños adaptados[1].
Actúa de manera que tus hijos cultiven confianza en si mismos y hacia los demás y obtendrás adultos de verdad[2]. Que, por cierto, se distinguirán por sus buenos modales.

EDUCAR PARA LA ASERTIVIDAD.

Frecuentemente damos la así dicha buena educación como un valor de por si.

De la misma forma la trasmitimos a nuestros hijos. De alguna manera, esto conviene: los hijos hacen “lo que tienen que hacer”, lo cual, en la mayoría de los casos, coincide con lo que es bueno para ellos. Eso comprensiblemente tranquiliza el educador (para una visión diferente, lee también el articulo de Carmen Ramirez aquí).

La consecuencia es que, una vez crecidos, serán corteses pero solamente para caer bien y agradar, imitando servilmente los comportamientos aprendidos de sus educadores.

Sin embargo no eligen, porque ninguno de los educadores les ha explicado el entendimiento de naturaleza ética y social a la base de este tipo de conducta. Eso le habría permitido hacerla propia. Simplemente “se hace así, te guste o no”.

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Volvemos a la origen. Los buenos modales realmente nacen con un objetivo.

En la mayor parte del mundo animal, la relación padres-hijos se acaba cuando los primeros han hecho de sus hijos unos seres independientes, es decir les han dotado de los recursos para sobrevivir en el Mundo. Normalmente, significa que ellos pueden atender sus propias necesidades (casi completamente) solos.

Para las mujeres y los hombres modernos el escenario es sustancialmente diferente. Esta capacidad de sobrevivir, así como incluso lograr el éxito a niveles más altos, depende de los demás seres humanos. Tanto la satisfacción de las necesidades fisiológica (desde comprar la comida) así como la satisfacción de las psicológicas (reconocimiento, pertenencia, autorrealización) derivan de unas “transacciones” con otros seres humanos.

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Las competencias relacionales son determinantes y, entre estas, “pedir eficazmente” es fundamental.

Dados las premisas antes mencionadas, la conclusión nos parece evidente. Pedir es una competencia fundamental. De hecho en COACH2ENJOY facilitamos que los jóvenes incorporen estas habilidades trasversales en paralelo con las enseñanzas “verticales” propias de la formación escolar.
En la base de cualquier petición bien hecha está la consciencia de que uno puede y merece pedir. Eso pasa si confías en la bondad de los demás y te sostienes sobre una solida autoestima. En resumen, estamos sugiriendo criar personas asertivas. Este tipo de persona, cuando ofrezca un buen trato, lo hará porque le conviene y quiere.

También se precisa sentir que uno es capaz de pedir. Haber aprendido los buenos modales significa conocer (o mejor dicho, saber de conocer) las claves para conseguir lo que uno necesita.

Por cierto, la interacción “educada”, no agresiva, hasta incluso exquisita, es en primer lugar una manera de ganar, con más o menos facilidad, la atención y la colaboración de nuestros interlocutores.

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Para conseguir el máximo provecho de la relación, es necesario que el comportamiento esté basado en un respeto autentico del otro.

Si nos ceñimos a una perspectiva utilitarista ¿que más da si los buenos modales son auténticos en lugar de ser simplemente formales? Distinguimos dos razones, una externa (para la relación) y una interna (el bienestar personal).

  1. En primer lugar la transacción será más eficaz y eficiente. Damos un paso atrás para explicar este concepto. Los buenos modales pueden aparecer en dos escenarios: en la aceptación pasiva de las reglas y una visión oportunista de la transacción o más bien en la sincera consideración del interlocutor.
    Entre adultos asertivos se abre una conversación para la consecución de los objetivos individuales y se genera una negociación para la optimización del bienestar mutuo. A raíz de esto, es eficaz y eficiente entablar un dialogo en que cada uno escuche también las necesidades del otro. Eso permite llegar antes a la conclusión de la negociación.
    Es más, solamente por haber brindado el reconocimiento que viene de la escucha autentica, un pilar del bienestar humano, los buenos modales se vuelven a nuestro favor, como un valor añadido en la mesa de la transacción. En el caso opuesto, la innata capacidad de leer la incoherencia entre verbal y no verbal, permite desenmascarar una actuación no autentica, lo cual al final se convierte en desventaja.
    Por eso en coach2enjoy estamos convencidos que no hay alternativa: un hombre de verdadero éxito tiene incorporado el valor del altruismo.
  2. En segundo lugar, la amabilidad que nace de la asertividad es necesaria para el bienestar del individuo que la practica y su misma felicidad.[3] «El hacer cosas para los demás es algo admirable a veces, pero si se hace a expensas de uno mismo, simplemente enseñarás a los demás a comportarse de manera que solo puede engendrar resentimientos». Una persona que se mueva en la vida en el respeto pasivo de las reglas, delega su felicidad a un elemento externo e inevitablemente no la consigue[4].

Francesc Torralba da un paso más allá: «es (…) la calidad de los vínculos que da sentido a la vida, la exquisitez del trato que somos capaces de dispensar»[5].

Si es esta la medida del éxito, el crear relaciones cálidas y sinceras, ¿qué más puede desear un padre sino dar a su hijo la posibilidad de vivir de la manera más exitosa posible?


[1] BERNE (2007). “JUEGOS EN QUE PARTICIPAMOS”, RBA LIBROS, S.A., BARCELONA.

Padre, Adulto, Niño son los tres estados del yo definidos en Análisis Transaccional. Cada uno con sus propias funciones, definen la personalidad.  El Padre es donde se encuentran los sentimientos, enseñanzas, ejemplos que hemos aprendido e interiorizado de nuestros educadores y de las otras figuras adultas relevantes. El adulto es la parte racional de todos nosotros, en la que procesamos la información. Examina y evalúa la situación según el resultado, basándose un cálculo de probabilidades. El niño concierne a la espontaneidad y la emoción. En particular, distinguimos el “niño natural”, a decir espontáneo, del “niño adaptado”, a decir bueno, obediente y dócil bajo el control del padre interior, Este último actúa para conseguir aceptación: en positivo contribuye activamente en el marco de las reglas, en negativo suscribe pasivamente las reglas y se somete, compadeciéndose, al Padre interior. [2] STEWART, JOINES (2007). “AT HOY. UNA NUEVA INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS TRANSACCIONAL”. ED. CCS. MADRID.

[3] Para no hablar del circulo virtuoso que nos devuelve bienestar favorecendo la felicida de los demás.

[4] DYER (1978), “TUS ZONAS ERRÓNEAS”, RANDOM HOUSE, BARCELONA.

[5] TORRALBA (2008), “EL SENTIT DE LA VIDA”, ARA LLIBRES, BARCELONA.

LOS DERECHOS DEL ASERTIVO

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Ya hemos hablado de asertividad. Creemos que nunca es suficiente, sobre todo en tema de gestión de las emociones.
¿Por qué? Porque una emociones es un mensaje que nos indica una necesidad, que siempre se satisface a través de una acción en el mundo (que la Gestalt llama “contacto”).

Entonces tú, niña que te enfadas porque – según tú te he sobrepasado indebidamente en una cola y tú chico que me tiras la camiseta desde el banco del gimnasio para que se el banco libre o tú que te enfadas con la dependienta por no haberte pasado la tarjeta puntos en el momento… me duele veros enfadados. Y me duele por el desperdicio de energía de vuestro enfado.

Enfádate sí! Pero antes.. para conseguir lo que te sirve a través de una relación con el otro. Di que me he colado, pídeme que quite la camiseta, pregunta a la dependienta con cariño si puede hacer algo para que tu puntos no se pierdan. ¿Qué consigues enfadándote después?

Usa más bien la asertivdad: reclama tus derechos y pideme que te ayude a conseguirlos.

Mira aquí a bajo cuantos derechos tienes… aprovéchalos!

COMO ASERTIVO TENGO DERECHO A:

1…. a ser tratados con respeto y dignidad.
2…. a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
3…. a ser escuchado y tomado en serio.
4…. a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
5…. a decir “NO” sin sentirme culpable.
6…. a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”.
7…. a cambiar.
8…. a cometer errores.
9…. a hacer menos de lo que somos capaces de hacer.
10…. a pedir información y ser informado.
11…. a obtener aquello por lo que pagué.
12…. a decidir no ser asertivo.
13…. a ser independiente.
14…. a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo…, mientras no se violen los derechos de otras personas.
15…. a tener éxito.
16…. a gozar y disfrutar.
17…. a mi descanso, aislamiento.
18…. a superarme, aun superando a los demás.
19…. a realizar cualquier cosa (ajena a la lógica y la razón), mientras no violemos los derechos de los demás.

LA GESTIÓN DE LA EMOCIÓN AJENA

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desde el taller para Libros Libres por Paolo Iudicone y F. Javier Moreno

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL ES TAMBIEN INTRAPERSONAL

Hemos aprendido a gestionar la emoción así dicha intrapersonal en nuestros primeros talleres (aquí  los artículos relacionados: parte 1, parte 2, parte 3).

Esa es una base imprescindible para el desarrollo y la aprovechamiento de todos los tipos de inteligencias multiples de Gardner.

Saber percibir, reconocer y manejar las emociones propias no es todavía suficiente. Mujeres y hombres vivimos en un mundo social en el que conseguir un resultado significa saber pedir, responder, contactar con los demás con todo el cargo emocional que también ellos llevan.

Por eso la inteligencia emocional es tanto intrapersonal como – precisamente – intrapersonal.

La llave está en dos palabras, que hablan de actitudes, habilidades, técnicas: rapport y asertividad.

EL RAPPORT

A través del rapport creamos una buena relación con el otro. Alguien lo define como el arte de conseguir que alguien quiera escuchar lo que decimos porque confía que es creíble e importante para él.

El rapport se crea esencialmente acompasando nuestra contraparte con:

  • voz
  • cuerpo
  • lenguaje.

En este ultimo caso se haga referencia a los sistemas representacionales visual, auditivo, kinestésico.

LA ASERTIVIDAD

Por su parte, como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se diferencia y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad. Es un comportamiento comunicacional en el cual la persona manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. A través de la asertividad

  • resolvemos de una manera más sana los conflictos, pudiendo frenar discusiones que de otra forma acaban deteriorando la relación.
  • Mejora nuestra autoestima al haber podido expresar nuestros deseos, opiniones, críticas justificadas sobre algo, lo que nos molesta y los sentimientos que experimentamos.
  • Al no responder de forma agresiva, nuestros interlocutores nos escucharán mejor y con más atención, al no sentirse atacados.

Desde la asertividad es posible gestionar una persona que expresa:

  • Rabia. Hablando con fluidez y control, seguros y relajados. Teniendo  una postura recta y manos visibles mientras miramos a los ojos. Los gestos serán firmes sin aspavientos.
  • Tristeza. Mostrando interés con la postura, declarando agrado por escuchar mientras demonstramos respeto por lo que el otro piensa y siente, con confianza en sus capacidades.
  • Miedo. Llevando el interlocutor al seguro aquí-ahora, si necesario a través de una análisis de la situación. Suportando el ella/él en la gestión con la visualización de las posibles situaciones y sosteniéndole formulando un elenco de sus recursos y re-encuadres positivos.

APOLOGIA DE LA ENVIDIA

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Un momento de gran liberación en mi vida, un paso fundamental hacia mi personal bienestar, ha sido la aceptación sin juicio de “lo que pasa” en mi.
Luis Hay1, en todas las oraciones que invita a repetir, siempre sugiere que «en la infinidad de la vida donde me encuentro, todo es perfecto, pleno y completo». Añade el sabio zen de un articulo de Jorge Bucay2: «Míralos. ¡Que sabios son los copos de nieve! Cada uno cae exactamente en su lugar».

Esta aceptación de lo humano, es siempre necesario aplicarla, también cuando se habla de la envidia, un sentimiento tan despreciado y sin embargo tan común hoy en día.

Envidiosa, envidioso ¡liberate de la condena a que Wikipedia te ha destinado en su definición3: “la envidia nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura!”. No solo no eres malo, sino que te encuentras en muy buena compañía últimamente.

Es que vivimos un momento muy peculiar de la historia humana. Los recursos materiales, informativos, humanos están al alcance de muchos. Eso significa que podemos moldear nuestras vidas para hacer de ella el ideal que deseamos, y algunos de nosotros efectivamente lo han conseguido. Además los medios de información le dan mucha visibilidad a esos “seres afortunados” al punto que – como señala de nuevo Bucay – “parece más determinante la popularidad de una decisión que su conexión con la realización personal”. Parecen modelos posible (“si alguien ha podido…”) pero no se trata de casos reales: inevitablemente las historias de éxitos resultan de un montaje. Como en una película, faltan todos los momentos de fracaso, sufrimiento, arrepentimiento que se encuentran en cualquier existencia y que un photoshop biográfico ha cancelado.

Agrava todo esto la gran cantidad de material de auto-ayuda que nos recuerda que lo podemos todo, que es suficiente desear, que si te sintonizas con el Universo el bueno sin retraso va a llegar en tu vida. Aunque estoy profundamente convencido de esto, entiendo que pueda fácilmente llevar a un malentendido, sobre todo cuando se le suma lo anterior.

Al otro lado, hemos heredado de nuestros padres unos valores aparentemente en contrasto, valores que conforman también muchos entornos laborales. En el trabajo y en familia se requiere compromiso, esfuerzo, altruismo.

¿Como no hacer una consideración como la siguiente ?:
«el éxito lo puedo alcanza sin esfuerzo, quizás casándome con una heredera o más bien visualizando un cheque de un millón de euros en el buzón. Pero si no me pongo diligentemente en mi crecimiento personal, no trabajo muy duro, no estoy cada menudo a lado de mi familia, ¡todo el mundo dice que soy malo»!
Casi inevitable probar envidia para la gente que sale en el Hola.

¿Como superar esto? Creo que la llave está precisamente en enfocarse en la realización personal, en dar valor a lo que de verdad cuenta para cada uno.

Es más. Creo profundamente en una forma innata de sabiduría que albergamos todos nosotros los seres humanos. Me convenció muchísimo una teoría de Wayne Dyer4 según la cual un deseo esconde una posibilidad. Pero quien experimenta envidia vive en la convención de que lo que les pasa a los demás – o lo que los demás poseen – sea inalcanzable. Además, con lo condenada que está la envidia, el solo experimentarla genera sentido de culpabilidad.

Si supiera que es precisamente al revés… : envidias porque tienes la sensación que intensamente quieres y sabes que sí puedes, pero al mismo no te crees en esa posibilidad o incluso te obligas moralmente a no desear.
Mientras que es precisamente porque envidias que tienes la prueba que deseas y, como nos recuerda Dyer, entonces puedes.

La envidia no es ni mala ni buena. Es nada más que un sentimiento, una emoción generada por algo exterior y por lo tanto sirve a una cosa solamente: nos dice que la situación en que nos encontramos puede ser mejor y nos invita a hacer algo. Una emoción (para más informaciones, mira este otro articulo) dura un momento, es un mensaje que tiene que persistir el tiempo necesario para que te des cuenta de ello y tomes las decisiones consecuentes.
Sin embargo si se dilata demasiado se convierte en un estado patológico que nos lleva, evidentemente, malestar. La tristeza se convierte en depresión, el miedo en ansiedad, la rabia en constante tensión.

Desafortunadamente no tenemos dos términos para distinguir la envidia funcional de la su versión patológica. Pero esa efectivamente no es algo que merezca una defensa. La envidia que pasa y se va, esa no no tiene que ser condenada.

Volvemos a lo que hemos dicho al comienzo. Cada emoción, cada sentimiento tiene su razón y su utilidad. Todo lo humano es aceptable.
Te invito entonces a escuchar tu emoción y luego plantearte con voluntad si eso que estás deseando tiene una conexión con tu realización personal.

¿Dónde te llevas lo que sientes?

¿De verdad es bueno y necesario para ti lo que deseas? 

¿Si es así, que puedes hacer para conseguirlo?
Dentro de ti está la respuesta. Confía. Si te sorprendes envidiando, no te juzgues. Más bien abre un dialogo interior como este que me pasó a mi.

«Mira que chulo ese Aston Martin. Y que chulo el chico que lo lleva. Que envidia. Tendría que tener uno igual. Pero que ostentación poco sabia, encima con cien mil euros cuantas cosas mejor podría hacer para mi y para los demás en vez de contribuir a contaminar el Mundo.

«Oye – dijo mi corteza prefrontal al cerebro emocional – ¿estás envidiando el chico?

«Sí, pero…

«Pero ¿qué, quieres ser Buda? Solo eres humano, lo que resiste, persiste. Ve y mira cuanto cuesta este coche y piensas qué puedes hacer para comprarlo!»

¿Qué pasó después de este dialogo? Me dí cuenta de una cosa: que no quiero un Aston Martin ni un cualquier coache, pero para nada!

Divertida esa paradoja ¿verdad?
Hasta que no te autorices a hacer algo que calificas malo no lo soluciones.

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1. Louise L. Hay, “Usted puede sanar su vida”, Ed. Urano.
2. Jorge Bucay, “Pecados y fortalezas” en Mente Sana, n.20.
3. http://es.wikipedia.org/wiki/Envidia
4. Wayne Dyer, “El poder de la intención”, Ed. Clave