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VALOR (ANTI-VALOR) IDENTIDAD

Para ecuchar: Will Young “Losign myself”

 

Cuando queremos representar a nosotros mismo o una persona querida a través de imagines, metemos en una hoja les actividades favoritas, las cosas que nos gustan.

¿Hacemos una prueba? Piensa en un amigo/amiga e imagina que lo vas a describir en imagines. Hecho? Yo pondría una clase de pintura, una playa exótica, una Alfa-Romeo antiguo. Confío que los amigos comunes ya han entendido.

¿Qué hice? He descrito valores: creatividad, movimiento, estilo, originalidad.

 

Los valores son driver, guías que orientan nuestros comportamientos.
Desde esta perspectiva, son reconocibles por parte de las demás personas.

Según Robert Dilts representan uno de los niveles a través de los cuales se mueve la acción de cada individuo. Del más externo al más profundo:

  1. Medio-ambiente – ¿dónde, cuando (hago lo que hago)?
  2. Comportamiento – ¿qué exactamente?
  3. Competencias – ¿cómo?
  4. Valores y creencias – ¿por qué?
  5. Identidad – ¿quién?
  6. Espiritualidad – ¿para qué?

 

Simon Dolan define los valores come un sistema de creencias.

De alguna manera, revisa esta jerarquía, ya que, precisamente por lógica, les ponen a un nivel superior al cuarto. Retomando este punto di vista, me pregunto si más que un nivel lógico, no represente más bien el driver del escalón que a la identidad se refiere. Si no, ¿cómo piensa Dilts contestar a la pregunta “quién = con quién me identifico cuando decido hacer algo”? Un individuo precisamente se define identificándose con una determinata personalidad y lo hace, desde este prisma comportamiental, a través sus valores.

Tú puedes decir de ser tú, en tanto que te reconoces en unos valores.

 

 

Hasta el punto en que me comporto en coherencia, me siento bien. El flujo de la serenidad cotidiana se quiebra – es decir surge un conflicto – cuando encuentro un comportamiento de signo contrario, que sea mío o ajeno. Quisiera subrayar que, aunque el conflicto se diera en presencia de otras personas muy diferentes de ti, aoparece a raíz de una parte de tu personalidad – que de momento no (re)conoces – que apoya un valor  de signo contrario a aquello con el cual nos identificamos.

El malestar que sentimos cuando no respetamos o no hacemos respetar un valor es el sentido de culpabilidad.
A nivel de coaching sistémico, el sentido de culpabilidad lanza un mensaje muy valioso. Estamos en presencia del miedo a la exclusión de un determinado grupo.
La ausencia de conflicto interior con respeto a un valor demuestra la coherencia con un sistema de pertenencia, o mejor dicho a sus sistema de valores. En positivo, lo llamamos sentimiento de inocencia.

L’assenza di conflitto interno rispetto a un valore ci dimostra la coerenza con un certo sistema di appartenenza, o meglio con il suo sistema di valori.
In positivo parliamo di un sentimento di innocenza.

 

A la parte de mi que podríamos llamar “el counsellor gestalt” surge una pregunta.
¿Es esto sistema de valores coherente con nuestra singular personalidad o se trata más bien de aquellos de otros contextos convertidos acríticamente en propios (introyección)?

El coach sistémico me apremia a hacer otra.
¿Los valores que nos mantienen a salvo en un sistema es eficaz de la misma manera en otros ambientes de que formamos o queremos formar parte?
La emergencia de un conflicto siempre muestra un sistema negado, cuya pertenencia creemos amenaza nuestra supervivencia en la convicción que el sistema en que “sí, está vigente el estado de inocencia” garantiza.

 

Hacemos dos ejemplos. ¿Qué le pasa a una monja de padres religiosos en un grupo de amigos de infancia ateos? ¿Y a una chica homosexual en una familia de solidas tradiciones católicas? Pero ¿puede una persona no pertenecer a su familia o renunciar a sus propios valores? En realidad, no, pero en el fondo puede forzarse a tomar la una o la otra elección. El conflicto es un proceso en que tendrá que pasar.

 

¿Como gestionar el sentido de culpabilidad? Cuidadosamente: el sentido de culpabilidad es también sinónimo de beneficiosa innovación. Los seres humanos evolucionan gracias al salto de con(s)ciencia con respeto a los antepasados y la adhesión a valores más innovadores de que se hace partidaria la generación presente.
Pero ¿la consciencia de ser una personalidad innovadora exenta del sentido de culpabilidad? Aún menos. Si algo podemos suponer es que estas personas tengan un nivel de consciencia más alto y por ende mayores recursos para gestionarlo. Y eso lo podemos pensar porque han elegido satisfacer una necesidad más alta, es decir autoconistencia/integridad (esfera de la individualidad) o misión (esfera de la espiritualidad) en vez del soporte derivado del formar parte de la familia de origen (pertenencia – esfera del medioambiente)

Es interesante el caso de personalidad innovadoras que llevan adelante valores tradicionalistas.
Un esempio. Si mi “politico interior” duda, al coach le da ternura el caso de Alice Weidel. Se trata de la homosexual regolarmente casada con una mujer que es al mismo tiempo la líder del partido homófobo AfD: literalmente grita (¿a mi soltanto?) cuánto ama a su familia, una abjuración “hago autodafé, admito que soy equivocada” que como toda abjuración no puede no afectar su bienestar, siendo que la deja patentemente no integra.

En general, los valores moralistas que lleva adelante un cliente y en general una persona son muy interesantes. Los valores tradicionalistas indican la adhesión al sistema de los padres. En presencia de un conflicto, elegir formar parte de los “justos”, de los “buenos”, de los “legales”, de los “sinceros” hace pensar al deseo de ser vistos por el sistema de origen… no obstante.

Siguiendo con el ejemplo de Alice, ¿qué pasa si se pertiene naturalmente a un grupo excluido, debido a diferencias incolmables en el sistema de valores, por la familia? ¿Qué luchas interiores vive o niega una señora homosexual casada, y por lo tanto que lo quiera o no perteneciendo a un grupo con intenciones que la amenazan, liderando un partido homófobo? Y si en su madre patria el matrimonio no fuese reconocido por ley ¿el conflicto sería insanable?
Otro caso real interesante. ¿Qué pasará a un niño inglesisimo adoptado en Inglaterra por buenos musulmanes (3)? ¿Y a los niños de familia sintoísta llevados a Inglaterra por buenos católicos?

Como coaches no nos interesa tomar parte, ya que aparece evidente que no hay ningún merito en ser lo uno o el otro, si no las consecuencias del conflicto interior. De echo, cualquier tema un cliente lleva a nuestra atención de alguna manera siempre se puede ver como tal: conflito entre nosotros y el otro, entre yo e yo, entre yo y algo más grande (el Mundo, el Destino, la Vida, Diós, …) (4).

Según el nivel de consciencia del cliente:

  1. ¿Siente el amor incondicionado de sus padres más allá de las diferencias? Siente el suyo hacia ellos? Y, en caso, puede tener percepción, gestionar y perdonar las dificultades de sus padres?
  2. ¿Tiene claros sus propios valores? Como hemos visto, indentificar-me significa identificar mis valores, pero en caso de conflictos esta patentemente proyectando valores que en el fondo percibe como propios con los cuales todavía rechaza tomar contacto. Hablo de percepción ya que precisamente se podría tratar de valores tomados acriticamente por una parte excluida de si misma/mismo de la familia de origen. En este caso, se puede volver a los valores declarados con una pregunta desafiante que aprendí en Sensum (4): «Estos valores ¿que te permiten NO hacer?»
  3. ¿Existe la posibilidad de acompañar a la persona en el proceso de inovación que viene con el sentido de culpabilidad en la perspectiva de un bien más grande? ¿Esta la persona dispuesta a poner en juego su identidad para algo que va más alla de ella? A este nivel ya estamos en un contexto espiritual, en que la persona necesita el acompañamiento en un proceso de superación. (5).

 

 


(1) Me expreso así para entendernos: todos valores son neutros y – en una perspectiva de coaching, más allá de la etiquetas – aceptables.

(2) Aquí el articulo de el periodico Guardian

(3) La Escuela de Palo Alto ha inclusive considerado que la esquizofrenia sea el resultado de un mensaje conflictivo (precisamente) llevado por la familia (es: la comunicación de la madre se sobrepone a aquella de signo contrario de padre)
https://es.wikipedia.org/wiki/Doble_v%C3%ADnculo 

(4) https://sensumsystemic.wordpress.com/

(5) En todos casos, es importante trabajar una (quizás, la) que podriámos definir meta-competencia (es decir la habilidad que genera otras herramientas): la presencia
Para profundizar, sugiero el video del colega José Manuel Sanchez Sanz “La presencia como una competencia para la vida”

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EDUCAR LOS LIDERES DE MAÑANA /3 – LAS EMOCIONES

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de Carmen Ramírez Ayala
diviértete con el video

El otro día había pasado una mal momento con un cliente. No fue nada del otro mundo pero sí me sentí hundida.  Es que . . . bueno. Tampoco es importante . . . lo que sí fue importante pasó en casa.

Mi chica – una pequeñita a punto de cumplir 4 años –  se me acercó y me dijo. «Mamá, ¿estás triste?». Mi primera reacción fue la de protegerla y dije «No, cariño, no pasa nada» pero, cuando terminé la frase, en sus ojos no vi la tranquilidad que esperaba sino más bien duda o incluso susto.
Claro. Probablemente lo que pasó en su cabeza fue que ella no era capaz de entender a su madre ni  sus expresiones. Además quería ser útil, y yo la corté.

Pues bien cambié de inmediato el registro. Le abrí mi corazón  como uno hace con sus viej@s amig@s. «Uy cariño, sí, me siento fatal. Sabes que me ha pasado hoy. . . ». Y a cambio ella me regaló un beso y un «tranquila mamá, que eres la mejor madre del mundo».

Son muchos los artículos y libros que nos llegan desde diferentes medios sobre inteligencia emocional. Sí, está de moda. ¿Será porque funciona? Yo, me apunto a esta moda y para que funcione hay que practicarla.

“En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da.”
Antonio Machado

Quieres que tus hijos aprendan a gestionar las emociones.
Dale emociones. Atrévete a mostrarte, a desnudar tu alma. 
¿Cómo lo hago? dirás tú. Simple pero no fácil. Los niños, aprenden observándonos, si estás triste y lloras o enfadado y gritas o frunces el ceño, nombra estas emociones con tú hijo, para que sepan cómo se siente papá o mamá, y aprende a identificar lo que estás sintiendo tú.

  1. Identifica la emoción.
    Estás triste? Dí “estoy triste”. Estás enfadada? dí “estoy enfadada”.
  2. Nómbrala con precisión.
    Las emociones no son infinitas (pincha aquí para abrir el articulo sobre las emociones en otra pestaña y aquí para ver la imagen). Aprende un vocabulario más amplio y utilízalo con tus hijos.
  3. Hablad para entender el uno lo que esta sintiendo el otro.
    Hay una delgada línea entre lo que yo digo y lo que interpretas tú. Eso les permitirá tambien a los pequeños de no juzgar los sentimientos ajenos (ahora y de adultos) antes de preguntar. . .
  4. No finjas.
    Nacimos para cometer errores, no para fingir ser personas perfectas. (No sé porqué en este blog aún no hemos estrenado un articulo sobre ese asunto). El perfeccionismo es el padre de todos los obstaculos entre nosotros y la felicidad. Autoriza tus emociones y la de tus hijos.
    Born-to-be-happy

“Sólo se tiene miedo
cuando no se está de acuerdo
con uno mismo”
Herman Hesse

Cuando tú hijo esté abriendo su corazón, hablando de su emoción, escúchalo Si está triste o enfadado, acompáñale en su tristeza o enfado, sólo míralo, tómale la mano… Di que lo entiendes y trata de conectar con su corazón. Eso es inteligencia emocional.

“No cambié.
Solo aprendí y aprender no es cambiar,
es crecer”.

¡SONRIE! TE CONVIENE.

tomas_iriarte_smiling_2
de Carmen Ramirez Ayala

diviértete con el videoaprende con la viñetay aquí en italiano

Hay técnicas vendidas “de coach” que de coach no tienen nada. Estrategias de ventas para convencer, cumplidos que manipulan, maniobras de despiste que dejan al otro indefenso,… con resultados ventajosos sólo para quien las practica.
En COACH 2 ENJOY practicamos el “win-win”. No es solamente más honesto, es sobretodo más inteligente y garantiza que una relación perdure en el tiempo.

En este sentido, la sonrisa, es un súper poder. Aprende a sacarle partido.

“A veces, sonreír es la mejor forma de contribuir a cambiar el mundo”.
JOSÉ LUIS CORTES

Sonreír, es una de las herramientas más poderosas e importantes de la comunicación no verbal.

Cuando alguien nos sonríe, nuestras neuronas espejo nos incitan también a sonreír.  Aunque parece sencillo,  en realidad es un proceso en el que participan complejas actividades neuro-fisiologicasa: entran en juego especificas áreas cerebrales, circuitos neurales y hormonas.

Al sonreir movemos los músculos de la cara que producen una reacción química al cerebro liberando endorfinas, unos neurotransmisores que nos hacen sentir bien.


5 BENEFICIOS PARA QUIEN SONRIE

  1. Mejoras tú capacidad de comunicación, generando confianza y credibilidad.
  2. Para hacer sonreír a otras personas, generando un mejor ambiente para todos.
  3. Para reducir los niveles de estrés. Es un analgésico natural, con efecto sedante.
  4. Ser naturalmente más fascinante.
  5. Das una demostración de apertura y favoreces el dialogo.

“La sonrisa enriquece a los que la reciben,
sin empobrecer a los que la dan”.
FRANK IRVING


5 BENEFICIOS PARA QUEIN RECIBE UNA SONRISA

  1. La sonrisa es un acto de generosidad en si misma.
  2. Haces que la otra persona se sienta importante, tranquila y confiada.
  3. Transmite bienestar y calma. Reduce el stres.
  4. Haces que se sienta acompañado. Crea unión.
  5. Genera alegría.

¿Demasiado obvio? Si ya sabes… ¡a practicar!

“Toda la gente sonríe en el mismo lenguaje”.
MORRIS MANDEL 

 diviértete con el video – aprende con la viñeta – y aquí en italiano

¡ENVIANOS TU OPINION!

LOS DERECHOS DEL ASERTIVO

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Ya hemos hablado de asertividad. Creemos que nunca es suficiente, sobre todo en tema de gestión de las emociones.
¿Por qué? Porque una emociones es un mensaje que nos indica una necesidad, que siempre se satisface a través de una acción en el mundo (que la Gestalt llama “contacto”).

Entonces tú, niña que te enfadas porque – según tú te he sobrepasado indebidamente en una cola y tú chico que me tiras la camiseta desde el banco del gimnasio para que se el banco libre o tú que te enfadas con la dependienta por no haberte pasado la tarjeta puntos en el momento… me duele veros enfadados. Y me duele por el desperdicio de energía de vuestro enfado.

Enfádate sí! Pero antes.. para conseguir lo que te sirve a través de una relación con el otro. Di que me he colado, pídeme que quite la camiseta, pregunta a la dependienta con cariño si puede hacer algo para que tu puntos no se pierdan. ¿Qué consigues enfadándote después?

Usa más bien la asertivdad: reclama tus derechos y pideme que te ayude a conseguirlos.

Mira aquí a bajo cuantos derechos tienes… aprovéchalos!

COMO ASERTIVO TENGO DERECHO A:

1…. a ser tratados con respeto y dignidad.
2…. a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
3…. a ser escuchado y tomado en serio.
4…. a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
5…. a decir “NO” sin sentirme culpable.
6…. a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”.
7…. a cambiar.
8…. a cometer errores.
9…. a hacer menos de lo que somos capaces de hacer.
10…. a pedir información y ser informado.
11…. a obtener aquello por lo que pagué.
12…. a decidir no ser asertivo.
13…. a ser independiente.
14…. a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo…, mientras no se violen los derechos de otras personas.
15…. a tener éxito.
16…. a gozar y disfrutar.
17…. a mi descanso, aislamiento.
18…. a superarme, aun superando a los demás.
19…. a realizar cualquier cosa (ajena a la lógica y la razón), mientras no violemos los derechos de los demás.

LA GESTIÓN DE LA EMOCIÓN AJENA

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desde el taller para Libros Libres por Paolo Iudicone y F. Javier Moreno

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL ES TAMBIEN INTRAPERSONAL

Hemos aprendido a gestionar la emoción así dicha intrapersonal en nuestros primeros talleres (aquí  los artículos relacionados: parte 1, parte 2, parte 3).

Esa es una base imprescindible para el desarrollo y la aprovechamiento de todos los tipos de inteligencias multiples de Gardner.

Saber percibir, reconocer y manejar las emociones propias no es todavía suficiente. Mujeres y hombres vivimos en un mundo social en el que conseguir un resultado significa saber pedir, responder, contactar con los demás con todo el cargo emocional que también ellos llevan.

Por eso la inteligencia emocional es tanto intrapersonal como – precisamente – intrapersonal.

La llave está en dos palabras, que hablan de actitudes, habilidades, técnicas: rapport y asertividad.

EL RAPPORT

A través del rapport creamos una buena relación con el otro. Alguien lo define como el arte de conseguir que alguien quiera escuchar lo que decimos porque confía que es creíble e importante para él.

El rapport se crea esencialmente acompasando nuestra contraparte con:

  • voz
  • cuerpo
  • lenguaje.

En este ultimo caso se haga referencia a los sistemas representacionales visual, auditivo, kinestésico.

LA ASERTIVIDAD

Por su parte, como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se diferencia y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad. Es un comportamiento comunicacional en el cual la persona manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. A través de la asertividad

  • resolvemos de una manera más sana los conflictos, pudiendo frenar discusiones que de otra forma acaban deteriorando la relación.
  • Mejora nuestra autoestima al haber podido expresar nuestros deseos, opiniones, críticas justificadas sobre algo, lo que nos molesta y los sentimientos que experimentamos.
  • Al no responder de forma agresiva, nuestros interlocutores nos escucharán mejor y con más atención, al no sentirse atacados.

Desde la asertividad es posible gestionar una persona que expresa:

  • Rabia. Hablando con fluidez y control, seguros y relajados. Teniendo  una postura recta y manos visibles mientras miramos a los ojos. Los gestos serán firmes sin aspavientos.
  • Tristeza. Mostrando interés con la postura, declarando agrado por escuchar mientras demonstramos respeto por lo que el otro piensa y siente, con confianza en sus capacidades.
  • Miedo. Llevando el interlocutor al seguro aquí-ahora, si necesario a través de una análisis de la situación. Suportando el ella/él en la gestión con la visualización de las posibles situaciones y sosteniéndole formulando un elenco de sus recursos y re-encuadres positivos.

APOLOGIA DE LA ENVIDIA

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Un momento de gran liberación en mi vida, un paso fundamental hacia mi personal bienestar, ha sido la aceptación sin juicio de “lo que pasa” en mi.
Luis Hay1, en todas las oraciones que invita a repetir, siempre sugiere que «en la infinidad de la vida donde me encuentro, todo es perfecto, pleno y completo». Añade el sabio zen de un articulo de Jorge Bucay2: «Míralos. ¡Que sabios son los copos de nieve! Cada uno cae exactamente en su lugar».

Esta aceptación de lo humano, es siempre necesario aplicarla, también cuando se habla de la envidia, un sentimiento tan despreciado y sin embargo tan común hoy en día.

Envidiosa, envidioso ¡liberate de la condena a que Wikipedia te ha destinado en su definición3: “la envidia nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura!”. No solo no eres malo, sino que te encuentras en muy buena compañía últimamente.

Es que vivimos un momento muy peculiar de la historia humana. Los recursos materiales, informativos, humanos están al alcance de muchos. Eso significa que podemos moldear nuestras vidas para hacer de ella el ideal que deseamos, y algunos de nosotros efectivamente lo han conseguido. Además los medios de información le dan mucha visibilidad a esos “seres afortunados” al punto que – como señala de nuevo Bucay – “parece más determinante la popularidad de una decisión que su conexión con la realización personal”. Parecen modelos posible (“si alguien ha podido…”) pero no se trata de casos reales: inevitablemente las historias de éxitos resultan de un montaje. Como en una película, faltan todos los momentos de fracaso, sufrimiento, arrepentimiento que se encuentran en cualquier existencia y que un photoshop biográfico ha cancelado.

Agrava todo esto la gran cantidad de material de auto-ayuda que nos recuerda que lo podemos todo, que es suficiente desear, que si te sintonizas con el Universo el bueno sin retraso va a llegar en tu vida. Aunque estoy profundamente convencido de esto, entiendo que pueda fácilmente llevar a un malentendido, sobre todo cuando se le suma lo anterior.

Al otro lado, hemos heredado de nuestros padres unos valores aparentemente en contrasto, valores que conforman también muchos entornos laborales. En el trabajo y en familia se requiere compromiso, esfuerzo, altruismo.

¿Como no hacer una consideración como la siguiente ?:
«el éxito lo puedo alcanza sin esfuerzo, quizás casándome con una heredera o más bien visualizando un cheque de un millón de euros en el buzón. Pero si no me pongo diligentemente en mi crecimiento personal, no trabajo muy duro, no estoy cada menudo a lado de mi familia, ¡todo el mundo dice que soy malo»!
Casi inevitable probar envidia para la gente que sale en el Hola.

¿Como superar esto? Creo que la llave está precisamente en enfocarse en la realización personal, en dar valor a lo que de verdad cuenta para cada uno.

Es más. Creo profundamente en una forma innata de sabiduría que albergamos todos nosotros los seres humanos. Me convenció muchísimo una teoría de Wayne Dyer4 según la cual un deseo esconde una posibilidad. Pero quien experimenta envidia vive en la convención de que lo que les pasa a los demás – o lo que los demás poseen – sea inalcanzable. Además, con lo condenada que está la envidia, el solo experimentarla genera sentido de culpabilidad.

Si supiera que es precisamente al revés… : envidias porque tienes la sensación que intensamente quieres y sabes que sí puedes, pero al mismo no te crees en esa posibilidad o incluso te obligas moralmente a no desear.
Mientras que es precisamente porque envidias que tienes la prueba que deseas y, como nos recuerda Dyer, entonces puedes.

La envidia no es ni mala ni buena. Es nada más que un sentimiento, una emoción generada por algo exterior y por lo tanto sirve a una cosa solamente: nos dice que la situación en que nos encontramos puede ser mejor y nos invita a hacer algo. Una emoción (para más informaciones, mira este otro articulo) dura un momento, es un mensaje que tiene que persistir el tiempo necesario para que te des cuenta de ello y tomes las decisiones consecuentes.
Sin embargo si se dilata demasiado se convierte en un estado patológico que nos lleva, evidentemente, malestar. La tristeza se convierte en depresión, el miedo en ansiedad, la rabia en constante tensión.

Desafortunadamente no tenemos dos términos para distinguir la envidia funcional de la su versión patológica. Pero esa efectivamente no es algo que merezca una defensa. La envidia que pasa y se va, esa no no tiene que ser condenada.

Volvemos a lo que hemos dicho al comienzo. Cada emoción, cada sentimiento tiene su razón y su utilidad. Todo lo humano es aceptable.
Te invito entonces a escuchar tu emoción y luego plantearte con voluntad si eso que estás deseando tiene una conexión con tu realización personal.

¿Dónde te llevas lo que sientes?

¿De verdad es bueno y necesario para ti lo que deseas? 

¿Si es así, que puedes hacer para conseguirlo?
Dentro de ti está la respuesta. Confía. Si te sorprendes envidiando, no te juzgues. Más bien abre un dialogo interior como este que me pasó a mi.

«Mira que chulo ese Aston Martin. Y que chulo el chico que lo lleva. Que envidia. Tendría que tener uno igual. Pero que ostentación poco sabia, encima con cien mil euros cuantas cosas mejor podría hacer para mi y para los demás en vez de contribuir a contaminar el Mundo.

«Oye – dijo mi corteza prefrontal al cerebro emocional – ¿estás envidiando el chico?

«Sí, pero…

«Pero ¿qué, quieres ser Buda? Solo eres humano, lo que resiste, persiste. Ve y mira cuanto cuesta este coche y piensas qué puedes hacer para comprarlo!»

¿Qué pasó después de este dialogo? Me dí cuenta de una cosa: que no quiero un Aston Martin ni un cualquier coache, pero para nada!

Divertida esa paradoja ¿verdad?
Hasta que no te autorices a hacer algo que calificas malo no lo soluciones.

__________________
1. Louise L. Hay, “Usted puede sanar su vida”, Ed. Urano.
2. Jorge Bucay, “Pecados y fortalezas” en Mente Sana, n.20.
3. http://es.wikipedia.org/wiki/Envidia
4. Wayne Dyer, “El poder de la intención”, Ed. Clave

TALLER DE GESTIÓN DE LAS EMOCIONES PARA LIBROS LIBRES /3

Emoción - comportamiento fisiología pensamiento

PARTE 3. GESTIONAR LAS EMOCIONES A PARTIR DE SUS TRES COMPONENTES

Una advertencia.

Todas emociones son útiles. El mismo Goleman, que ha popularizado la inteligencia emocional, afirma que sin ellas la maquinaría no funciona. «Pero – añade – con ellas, se precisa cuidado».

¿En cuáles casos, entonces, se tiene que poner la máxima atención?

    • En primer lugar, en vista del estado de plenitud de recurso, es importante no dejarse llevar por un estado emotivo tan fuerte que obstaculice una reacción controlada y eficaz. Estamos hablando de aquellos estados en que todo nuestro cerebro se encuentra bajo el poderío de la parte de las emociones así que nuestra conciencia, en términos físicos el cortex prefrontal, no es en condición de funcionar (siendo que se encuentra – de nuevo con palabras de Goleman – literalmente secuestrada por la amígdala).
    • Segundo caso: una atenta gestión emocional es necesaria cuando las emociones no nacen de una situación de inmediata necesidad sino más bien derivan de una percepción excesiva de la amenaza del entorno o de lo que puede conllevar.
    • En ultimo, ¡cuidado cuando las emociones se alargan por demasiado tiempo en proporción a la función que han recubierto y se convierten en un estado de animo negativo que nos aleja de la felicidad!

Estrategias de auto-ayuda.

1) ¡cambia la fisiología!

Las emociones están – con palabras de Eckart Tolle – allí donde la mente encuentra el cuerpo.
Cada una de las emociones tiene una manifestación fisiológica bien definida que se manifiesta a nivel interior y exterior.
Cuando un acontecimiento externo y, como veremos poco más adelante, el pensamiento a esto asociado nos generan una emoción, unos neurotransmisores (compuestos químicos que intercambian informaciones y ordenes entre cerebro y cuerpo) son disparados y el cuerpo reacciona en consecuencia.

Son respuestas típicas: taquicardia, sudación, rubor o palidez, tensión muscular o debilidad, sequedad en la boca, aceleración de la respiración, etc.

Al componente puramente físico e involuntario pertenece también una “cara” determinada.

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Así que, más específicamente:

si sientes la necesidad de huir – a decir miedo – estarás con mirada furtiva (control desde un rincón oculto) y sonrisa tímida (de conciliación), sudación, latido cardiaco acelerado; si siente ánimo de lucha – a decir ira – tendrás una mirada fija y frontal (hacer miedo) y tensión muscular (listo para luchar); si necesita bloquear la acción – a decir estás triste – tú mirada será baja, los tratos del rostro descendidos, la voz flébil y suspirada (declarando de ser inocuo).

Como bien nos recuerda Anthony Robbins, al variar la fisiología de tu cuerpo, puedes alcanzar una variación inmediata de tu estado emocional: «la mente se adhiere a cualquier estado de tu cuerpo físico».

>> Para poder modificar el estado fisiológico el primero y más eficaz de los recursos es la relajación a través de la respiración abdominal o diafragmática: en breve, toma consciencia de tu respiración, vacía los pulmones, espira en tres tiempos y espira en cuatro. Repite hasta que no te sientas en un estado más “controlado”.

2. ¡cambia el comportamiento!

En caso de ansiedad, que es el estado de animo de un miedo prolongado en el tiempo, en que las preocupaciones se convierten en crónicas y repetitivas, los pensamientos catastróficos (con “clásicos” finales: «todo esto me llevará a la muerte» o más bien «nunca estaré feliz») se auto y retroalimentan el uno al otro.
>> Luchar contra el impulso de rendirse al miedo se puede solucionar relajando la mente y encuadrando los acontecimiento en una perspectiva positiva.

En caso de ira, empieza una reacción natural a cerrar los puños con enojo y luchar. Es creencia común que el enojo pase al desfogarlo. Es falso: en frente de la necesidad de luchar, los neurotransmisores suben la excitación a un nivel tan alto que luego se necesitan hasta varias oras para volver al estado de calma. Cualquier ulterior refuerzo genera otra excitación y se crea un bucle que no se soluciona.
>> Alejarse del entorno donde se ha provocado el enfado es buena norma. En particular, funciona muy bien el darse un paseo en un escenario natural privo de estímulos negativos.
>> O más bien, prueba con stretching para relajar la tensión muscular que se habrá generado y por eso ya puedes simplemente empezar por apretar al máximo un objeto pequeño, luego aflojar el agarre y repetiendo varias veces.
>> Otras posible estrategia está en practicar una actividad física que agote. Es por eso que los boxeadores están relajados: no es porque desfogan la rabia sino porque el cansancio es incompatible con el estado de lucha.

En caso de melancolía, el estado de animo en que se convierte una tristeza no funcional, la falta de vitalidad que esta conlleva determina la máxima dificultad en salir. Además, el seguir rumiando sobre su propia depresión es la razón más importante de la persistencia del sujeto en este estado.
>> Por esa razón, son muy útiles las distracciones: la mejor reacción es hacer una actividad interesante y que – aun mejor – comporte un pequeño triunfo como darse la satisfacción de completar una tarea pendiente o un juego electrónico.
>> Al otro lado, el estado de debilidad propio de esta emoción se combate con una actividad física aeróbica ligera pero tonificadora.

3. ¡cambia el pensamiento!

Una emoción tiene una parte cognitiva muy relevante. Como hemos visto, la emoción surge en el punto en que la mente encuentra el cuerpo, así que, sin pensamiento, no se determina la emoción.

Con un refrán muy claro David Burns nos invita a trabajar sobre la interpretación de los acontecimientos para que la emoción negativa se alivie: «las emociones siguen a los pensamientos de una forma tan clara como los patitos siguen a su madre; pero el hecho que los patitos sigan fielmente a su madre ¡no significa que la madre sepa a dónde va!».

Para instaurar un estado de animo positivo a partir de una emoción negativa es necesario y suficiente reinterpretar el sucedido deshaciéndose del pensamiento distorsionado.

Para hacer esto, es necesario poner el acontecimiento desencadenador en un contexto que le dé un sentido especifico y una prospectiva funcional.

De todas formas es útil y deseable practicar un sano optimismo.
Por eso, Boiron en “Todos estamos hechos para ser felices” nos invita a reconocer un pensamiento limitativo y desapoderante y substituirlo con uno que nos ayude a alcanzar un estado de paz y plenitud de recursos.
Un pensamiento que él define no inteligente es: rígido y binario, no acepta objeciones sino más bien se nutre de un sentido de obviedad, además tensa y al final nos aleja de la felicidad.

Conviértelo en un pensamiento emotivamente inteligente, o sea:

    • flexible
    • abierto a diferentes opciones
    • complejo y articulado
    • relajador 
    • y que te ayude en sentirte en dirección de la felicidad.

Un ejemplo.

Estás caminando; alguien pasa con el semáforo rojo y casi te atropella.

Puedes:

    • sacar ira = enfadarte y darle una patada en un faro (y así hacerte atropellar de verdad);
    •  experimentar tristeza = sentirte una persona que la gente se permite de humillar;
    • quedarme en el miedo = sentirme amenazado por todos los coches.

O más bien puedes:

    • pensar que el tío está distraído por un problema grave y no se ha dado cuenta de lo peligroso que ha sido;
    • que  es tan maltratado en su trabajo que quiere desfogarse sobre los peatones, pero seguro no está tan en forma como para sobrevivir a un combate cuerpo a cuerpo contigo;
    • pensar que, medianamente en la ciudad en que vives, la gente es respetuosa de las signales de trafico o – si no lo son – que este acontecimiento ha sido un útil recordatoria para no bajar la guardia;

¿Te parecen planteamientos ingenuos? Pues no, son inteligentes: las opciones opuestas tienen como mucho el otro 50% de probabilidad de ser verdaderas y te llevan a un estado desagradable. ¿Qué elegiría una persona sabia?

«Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa».
Winston Churchill (1874-1965)