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SOPA DE QUINOA, MISO Y ALCACHOFAS.

de Beatriz Troyano

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Tras los excesos navideños es muy recomendable tomar algún alimento depurativo como es la alcachofa. Así que este mes te recomiendo que incorpores esta deliciosa sopa a tus guisos.

¡A disfrutarla!

Ingredientes  (para 4-6 personas)
200 gr de quinoa
3 alcachofas cortadas a láminas finas
2 zanahorias ralladas
1 cebolla muy picada
1 cucharada de café de miso por comensal

Elaboración
Pon en una olla dos litros de agua y sal a punto, llévalo a ebullición e incorpora las alcachofas, las zanahorias y la cebolla.
Cuando vuelva a hervir añadimos la quinoa.
Pasados unos 15 minutos retiramos y servimos echando una cucharadita de miso a cada comensal.

¿Y SI EL CUERPO FUERA MÀS INTELIGENTE QUE EL CEREBRO?

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di Paolo Petrucci
Formador  y terapeuta experto en reeducación física y postural, practica de relajación y conciencia del cuerpo en Aiteas – Barcelona.

Clicca qui e leggi la versione in italiano…

El cuerpo humano es una máquina fantástica, que consta de varios sistemas cuyo rendimiento es muy bien coordinado y supervisado ​​por nuestro cerebro. El mismo cerebro que puede tener una gran iluminación, grandes mentes que llevan el hombre a la plena afirmación y a alcanzar un equilibrio mental sólido.

Por otro lado, también se encuentran limitaciones que nos imponemos, a menudo, y que nos conducen hacia un estados de ánimo tan bajo como para lograr una auto-destrucción total y consciente.

Alguien se ha preguntado por lo menos una vez en su vida (y si no lo ha hecho esta podría ser una oportunidad para la reflexión ) la razón por la cual, esta máquina llamada el cuerpo humano, no ha logrado desarrollar un sistema para apagar el cerebro. Una especie de ”interruptor de cerebros“, que se pudiera utilizar cada vez que la razón explota, la ansiedad nos devora, y el estrés hace que nos hundimos en un estado de constante ansiedad y inquietud persistente.

La ansiedad y el estrés son reacciones normales de nuestro organismo. Pero si en nuestra vida cotidiana se presentan de forma excesiva, pueden afectar el bienestar mental, causando insomnio, fatiga y dolores musculares, hasta llegar a la depresión y ataques de pánico en los casos más graves
También pueden afectar a nuestro rendimiento en aquellas situaciones en que se requiere  concentración ( por ejemplo, en el trabajo o durante un examen ).
Entonces, si nuestro cerebro no puede ser apagado, ¿cómo podemos intervenir?

Uno de los primeros pasos, diría fundamental, es  tomar conciencia del propio cuerpo.

Ser consciente del propio cuerpo, significa en primer lugar ser capaz de escucharlo .
La respiración (además de ser una de las funciones vitales de nuestro cuerpo , a través del cual proporcionan el oxígeno esencial para la supervivencia y la reproducción de las células, contribuye al mantenimiento de la homeostasis ) tiene una función primaria estrechamente relacionada con la relajación .
Pongámonos cómodos: acostarse en decúbito supino en el suelo, cerrar los ojos y comenzar a respirar.
Incluso si los pensamientos seguirán a navegar en nuestras mentes, que se vayan libremente ( sin tratar de detenerlos o mantenerlos en vano ). Nos centramos nuestra atención en las sensaciones y en el cuerpo en sí. .

Cuando estás ansioso tiendes a respirar con la parte superior del pecho, aumentando el ritmo respiratorio y causando un estado de hiperventilación en el cuerpo y por lo tanto   disminuye la oxigenación en la sangre, este último es responsable de la mayoría de los síntomas fisiológicos y de las sensaciones desagradables que se perciben en un estado de ansiedad. Es útil aprender a practicar la respiración diafragmática, de la zona baja del pecho o de la parte abdominal. De esta manera se estabiliza el ritmo respiratorio y se mejora la oxigenación de la sangre, permitiendo así que tu cuerpo se equilibre y relaje. En consecuencia, también lograremos una disminución en la frecuencia cardíaca y respiratoria y una reducción en la tensión muscular generalizada.

Relajarse significa escuchar  y  ver tu cuerpo desde dentro, escuchar sus necesidades y aprender su idioma.

Nuestro cuerpo tiene una sensibilidad extraordinaria, mucho más rica y extensa de lo que podemos imaginar, que nos permite percibir muchas cosas en todos momentos. Pero nuestra mente, siempre ocupada en pensar, interpretar, juzgar y buscar explicaciones, no está disponible para acoger y escuchar a esta increíble variedad de sentimientos y informaciones.

Cuando nuestra mente está llena de pensamientos solo percibirá a sí misma, escuchar el cuerpo escuchando el mismo espacio, con el cuerpo. La intensidad de nuestros pensamientos es a menudo tan alta como para que sea imposible escuchar en silencio y sin expectativas, con la plenitud de nuestro ser.

Si somos capaces de salir de la parte mental y vivimos las sensaciones, podemos alcanzar la libertad de nuestro cuerpo.

TU CUERPO TIENE RAZON. Y A VECES LA RAZON NO LO ENTIENDE.

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de Paolo Iudicone

«No menosprecies a tu cuerpo, porque el alma está a salvo en el cuerpo como en el Reino de los Cielos». 
Matilde de Magdeburgo

Casi 800 años han pasado desde que Santa Matilde pronunciara esta maravillosa frase.
Mientras tanto, la humanidad ha pasado por la incomodidad hacia el cuerpo expresada por Agustín y la humillación que se le impuso por la Reforma y, en particular, por el calvinismo – según el cual, el camino de la salvación  viene necesariamente del no “obedecerse a si mismos” (sibi ipsis obtemperant). Las teorías posteriores han exacerbado esta tendencia a no confiar en el cuerpo, que llega a la definición misma del hombre como un ser solo pensante del “cogito ergo sum” cartesiano en la base del Iluminismo y la Revolución Industrial.

No juzgamos la utilidad o la necesidad de este paso, pero, afortunadamente, hoy en día nos sentimos felices de ver que – sobre todo con el coaching – los expertos están convencidos de que el cambio para mejor no se logra a través del conocimiento y la información sino trabajando en las creencias, es decir allí donde la “sabiduría de la mente inconsciente contacta con la conciencia y se pasa del conocer al creer” (Alex Lickerman).

Padre de este retorno al cuerpo probablemente fue un discípulo de Carl Rogers, Eugene T. Gendlin [1] , que demostró a través de su investigación en la Universidad de Chicago, que remonta a hace 40 años, que la diferencia entre un tratamiento eficaz y uno que tarda años para tener éxito está en la capacidad del propio paciente de contactar con su propio mundo interior, o mejor dicho con la serie de juicios limitantes sistemática y “paranoicamente” emitidos por la conciencia, cuyo único objetivo real es la supervivencia del cuerpo.

Programación neurolingüística, técnicas neuromusculares, tapping, son algunas de las muchas herramientas de coaching y la psicoterapia que “bordean” la consciencia para cambiar el comportamiento directamente en la mente inconsciente y que han logrado acortar considerablemente la duración de los procesos de coaching y las psicoterapias.

Como pasa a menudo, la neurociencia moderna nos ayuda a racionalizar este tema y demuestra cómo los eventos gestionados a nivel de bioenergética tienen un sustrato también bioquímico. Candace Pert, en particular, señala en primer lugar que, dada la ramificación del sistema nervioso central y periférico, aislar el cerebro de una manera clara es difícil, y también es engañoso, ya que, a través de los neuropéptidos, no solo el cerebro comunica con el cuerpo, sino también el cuerpo con el cerebro, y lo uno y lo otro se influencian mutuamente.

Y es en este espíritu que nuestros expertos nos invitan a releer la historia de nuestras enfermedades (aquí se puede encontrar el artículo de Paloma Sampayo) como un mensaje importante, casi un grito del cuerpo, a fin de “apagar” la mente consciente a través de prácticas de meditación y enfoque (aquí se puede encontrar el artículo de Paolo Petrucci).

Por mi parte, la invitación a todos a practicar mindfulness, yoga, meditación, reiki y todas esas terapias o prácticas para el autocuidado que parten de la sabiduría del cuerpo.


[1] Su instituto generosamente proporciona una cantidad de escritos interesantes en https://www.focusing.org/philo.html

WELLNESS EN LA OFICINA.

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de Marta González Bueno
Aquí la pagina web de su inmobiliaria MAYER

Cuando uno trabaja y consigue disfrutar de lo que hace, una parte del mérito le corresponde al entorno. Si tenemos claro que los días de sol radiante nos es fácil estar eufóricos y  los días lluviosos tienden a llevarnos a la tristeza o a la melancolía, es lógico que nuestro lugar de trabajo tenga mucha influencia sobre nosotros.

La responsabilidad del jefe en este sentido es muy grande porque está eligiendo por todos y por lo tanto debe de pensar en todos. No suele ser habitual que cuando un cliente está a punto de decidir el alquiler de una oficina se traiga a todo el equipo a opinar. Esto me ocurrió recientemente, pero se trataba de un despacho de cuatro personas de distinto rango en la empresa pero sorprendentemente bien avenidas.

Cuando uno emprende la búsqueda de una oficina habitualmente se centra en demandar metros cuadrados, precio y zona. Claro que son factores importantes, pero no definitivos, existen otros que la mayoría no sabe enumerar pero que producen un efecto positivo o negativo.
¿Alguien ha pesado en lo metros cúbicos que querría que tuviera su oficina? ¿en el color del suelo? ¿en la luz de lo aseos? Todo contribuye a crear un buen clima a que la energía fluya.

La verdad es que vamos avanzando porque en algunas de las oficinas de hoy en día, especialmente en las de creativos, encontramos salas de esparcimiento con futbolin o ping pong y una gran cocina-comedor donde poder estar y compartir, cosa que hace años era impensable.
El precio es un factor determinante porque quizá nuestra empresa no se pueda permitir ciertas cifras, pero dentro de las posibilidades de cada uno es importante que el lugar sea armónico y que se perciba el equilibrio entre exterior e interior, los volúmenes, la luz exterior, la iluminación interior, la flexibilidad espacial y, desde mi punto de vista, ese lujazo que es hoy en día que no esté aprovechado hasta el último centímetro, es decir que haya un poco de espacio perdido…
A veces no es necesario cambiar de oficina pero sí cambiar el escenario. Los colores, los espejos, las plantas, la distribución obran milagros y a veces el espacio se vuelve más capaz y más agradable. Sólo hay que intentarlo.

Otra forma de hacerlo es la fórmula por la que muchas empresas están optando, y es que los empleados no tengan su puesto fijo de trabajo y al llegar cada mañana elijan un sitio, enciendan el ordenador, pongan su clave y ya estén listos para trabajar. ¡Lo encuentro de lo más motivador! En primer lugar porque implica que vas ligero de equipaje (no está la mesa llena de papeles, fotos, cachivaches, etc.) y en segundo lugar porque es muy interesante ver los espacios desde distintos lugares; ¡¡¡parecen otros!!! Y siempre está el punto de motivación que se produce al ver algo desde un ángulo nuevo. ¿Habéis probado a sentaros en vuestra casa, en vuestra terraza o jardín, en un sitio distinto al habitual? Veréis que la luz no es la misma, que todo cambia y tu mente se abre.

Otra nueva fórmula en busca del bien estar en las oficinas de nueva construcción es que en el propio edificio exista un gimnasio con todo tipo de instalaciones para poder poner el cuerpo a punto y descargar adrenalina. Allí puedes ver a los ejecutivos sudando mientras hacen spinig  y comer algo saludable antes de volver al trabajo. Todo comodidad. Quizá es una buena fórmula para quitar tensión a los que trabajan sin poder abrir las ventanas del despacho…

¡Piensa en tu lugar de trabajo… y ahora crea un lugar a prueba de wellness!

TALLER DE GESTIÓN DE LAS EMOCIONES PARA LIBROS LIBRES /3

Emoción - comportamiento fisiología pensamiento

PARTE 3. GESTIONAR LAS EMOCIONES A PARTIR DE SUS TRES COMPONENTES

Una advertencia.

Todas emociones son útiles. El mismo Goleman, que ha popularizado la inteligencia emocional, afirma que sin ellas la maquinaría no funciona. «Pero – añade – con ellas, se precisa cuidado».

¿En cuáles casos, entonces, se tiene que poner la máxima atención?

    • En primer lugar, en vista del estado de plenitud de recurso, es importante no dejarse llevar por un estado emotivo tan fuerte que obstaculice una reacción controlada y eficaz. Estamos hablando de aquellos estados en que todo nuestro cerebro se encuentra bajo el poderío de la parte de las emociones así que nuestra conciencia, en términos físicos el cortex prefrontal, no es en condición de funcionar (siendo que se encuentra – de nuevo con palabras de Goleman – literalmente secuestrada por la amígdala).
    • Segundo caso: una atenta gestión emocional es necesaria cuando las emociones no nacen de una situación de inmediata necesidad sino más bien derivan de una percepción excesiva de la amenaza del entorno o de lo que puede conllevar.
    • En ultimo, ¡cuidado cuando las emociones se alargan por demasiado tiempo en proporción a la función que han recubierto y se convierten en un estado de animo negativo que nos aleja de la felicidad!

Estrategias de auto-ayuda.

1) ¡cambia la fisiología!

Las emociones están – con palabras de Eckart Tolle – allí donde la mente encuentra el cuerpo.
Cada una de las emociones tiene una manifestación fisiológica bien definida que se manifiesta a nivel interior y exterior.
Cuando un acontecimiento externo y, como veremos poco más adelante, el pensamiento a esto asociado nos generan una emoción, unos neurotransmisores (compuestos químicos que intercambian informaciones y ordenes entre cerebro y cuerpo) son disparados y el cuerpo reacciona en consecuencia.

Son respuestas típicas: taquicardia, sudación, rubor o palidez, tensión muscular o debilidad, sequedad en la boca, aceleración de la respiración, etc.

Al componente puramente físico e involuntario pertenece también una “cara” determinada.

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Así que, más específicamente:

si sientes la necesidad de huir – a decir miedo – estarás con mirada furtiva (control desde un rincón oculto) y sonrisa tímida (de conciliación), sudación, latido cardiaco acelerado; si siente ánimo de lucha – a decir ira – tendrás una mirada fija y frontal (hacer miedo) y tensión muscular (listo para luchar); si necesita bloquear la acción – a decir estás triste – tú mirada será baja, los tratos del rostro descendidos, la voz flébil y suspirada (declarando de ser inocuo).

Como bien nos recuerda Anthony Robbins, al variar la fisiología de tu cuerpo, puedes alcanzar una variación inmediata de tu estado emocional: «la mente se adhiere a cualquier estado de tu cuerpo físico».

>> Para poder modificar el estado fisiológico el primero y más eficaz de los recursos es la relajación a través de la respiración abdominal o diafragmática: en breve, toma consciencia de tu respiración, vacía los pulmones, espira en tres tiempos y espira en cuatro. Repite hasta que no te sientas en un estado más “controlado”.

2. ¡cambia el comportamiento!

En caso de ansiedad, que es el estado de animo de un miedo prolongado en el tiempo, en que las preocupaciones se convierten en crónicas y repetitivas, los pensamientos catastróficos (con “clásicos” finales: «todo esto me llevará a la muerte» o más bien «nunca estaré feliz») se auto y retroalimentan el uno al otro.
>> Luchar contra el impulso de rendirse al miedo se puede solucionar relajando la mente y encuadrando los acontecimiento en una perspectiva positiva.

En caso de ira, empieza una reacción natural a cerrar los puños con enojo y luchar. Es creencia común que el enojo pase al desfogarlo. Es falso: en frente de la necesidad de luchar, los neurotransmisores suben la excitación a un nivel tan alto que luego se necesitan hasta varias oras para volver al estado de calma. Cualquier ulterior refuerzo genera otra excitación y se crea un bucle que no se soluciona.
>> Alejarse del entorno donde se ha provocado el enfado es buena norma. En particular, funciona muy bien el darse un paseo en un escenario natural privo de estímulos negativos.
>> O más bien, prueba con stretching para relajar la tensión muscular que se habrá generado y por eso ya puedes simplemente empezar por apretar al máximo un objeto pequeño, luego aflojar el agarre y repetiendo varias veces.
>> Otras posible estrategia está en practicar una actividad física que agote. Es por eso que los boxeadores están relajados: no es porque desfogan la rabia sino porque el cansancio es incompatible con el estado de lucha.

En caso de melancolía, el estado de animo en que se convierte una tristeza no funcional, la falta de vitalidad que esta conlleva determina la máxima dificultad en salir. Además, el seguir rumiando sobre su propia depresión es la razón más importante de la persistencia del sujeto en este estado.
>> Por esa razón, son muy útiles las distracciones: la mejor reacción es hacer una actividad interesante y que – aun mejor – comporte un pequeño triunfo como darse la satisfacción de completar una tarea pendiente o un juego electrónico.
>> Al otro lado, el estado de debilidad propio de esta emoción se combate con una actividad física aeróbica ligera pero tonificadora.

3. ¡cambia el pensamiento!

Una emoción tiene una parte cognitiva muy relevante. Como hemos visto, la emoción surge en el punto en que la mente encuentra el cuerpo, así que, sin pensamiento, no se determina la emoción.

Con un refrán muy claro David Burns nos invita a trabajar sobre la interpretación de los acontecimientos para que la emoción negativa se alivie: «las emociones siguen a los pensamientos de una forma tan clara como los patitos siguen a su madre; pero el hecho que los patitos sigan fielmente a su madre ¡no significa que la madre sepa a dónde va!».

Para instaurar un estado de animo positivo a partir de una emoción negativa es necesario y suficiente reinterpretar el sucedido deshaciéndose del pensamiento distorsionado.

Para hacer esto, es necesario poner el acontecimiento desencadenador en un contexto que le dé un sentido especifico y una prospectiva funcional.

De todas formas es útil y deseable practicar un sano optimismo.
Por eso, Boiron en “Todos estamos hechos para ser felices” nos invita a reconocer un pensamiento limitativo y desapoderante y substituirlo con uno que nos ayude a alcanzar un estado de paz y plenitud de recursos.
Un pensamiento que él define no inteligente es: rígido y binario, no acepta objeciones sino más bien se nutre de un sentido de obviedad, además tensa y al final nos aleja de la felicidad.

Conviértelo en un pensamiento emotivamente inteligente, o sea:

    • flexible
    • abierto a diferentes opciones
    • complejo y articulado
    • relajador 
    • y que te ayude en sentirte en dirección de la felicidad.

Un ejemplo.

Estás caminando; alguien pasa con el semáforo rojo y casi te atropella.

Puedes:

    • sacar ira = enfadarte y darle una patada en un faro (y así hacerte atropellar de verdad);
    •  experimentar tristeza = sentirte una persona que la gente se permite de humillar;
    • quedarme en el miedo = sentirme amenazado por todos los coches.

O más bien puedes:

    • pensar que el tío está distraído por un problema grave y no se ha dado cuenta de lo peligroso que ha sido;
    • que  es tan maltratado en su trabajo que quiere desfogarse sobre los peatones, pero seguro no está tan en forma como para sobrevivir a un combate cuerpo a cuerpo contigo;
    • pensar que, medianamente en la ciudad en que vives, la gente es respetuosa de las signales de trafico o – si no lo son – que este acontecimiento ha sido un útil recordatoria para no bajar la guardia;

¿Te parecen planteamientos ingenuos? Pues no, son inteligentes: las opciones opuestas tienen como mucho el otro 50% de probabilidad de ser verdaderas y te llevan a un estado desagradable. ¿Qué elegiría una persona sabia?

«Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa».
Winston Churchill (1874-1965)

A FALTA DE UNA CONVINCENTE REALIDAD, CREO MI FABULA /1

PARTE 1. El fundamento científico

Ultimamente la física, el reino de la verdad Cartesiana, de la visión de la realidad como nuestra cultura la interpreta desde dos mil años, nos brinda una serie de teorías que hace pocos años alguno habría podido definir sobrenaturales.

Se trata de una serie de contrasentidos.

1911, Rutherford describe el átomo: el ladrillo de la materia está compuesto – simplificamos pero mucho ¡pido disculpa a los científicos! – de una manzana, el núcleo, cargado positivamente alrededor de la que se mueven uno o más semillas de carga opuesta, electrones, a un kilometro de distancia.
Entonces: ahora sabes que tú estás hecho el 70% de agua y, si no bastara, dicha agua está hecha de vacío en el que se mueve energía…

1962, Feynman dice: una partícula, en cuanto es materia y al mismo tiempo energía, no se ve sino en el momento mismo que decidimos pararla. La realidad es creada por el observador (que para la partícula) e inevitablemente la modifica…

1983, Aspect y su equipo descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente entre sí, independientemente de la distancia que las separe: una partícula parece saber siempre lo que está haciendo la otra. El problema que hay con este hecho es que viola el principio de Einstein de que ninguna comunicación puede viajar más rápido que la velocidad de la luz.

El físico de la Universidad de Londres, David Bohm cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe y que el universo es una ilusión de la mente, un holograma gigante cuya solidez es una ilusión.

El holograma nos enseña que algunas cosas del universo no permiten el enfoque seguido por la ciencia occidental durante la mayor parte de su historia. Si intentamos investigar a través de la disección de las cosas en sus partes con algo construido holográficamente, no obtendremos las piezas de las que se compone, sólo obtendremos pequeñas imagens del todo.

Bohm cree que la razón por las que las partículas subatómicas son capaces de permanecer interconectadas independientemente de la distancia que las separe no se debe a que se emita y reciba alguna clase de misteriosa señal, sino a que la separación es una ilusión.

En realidad seríamos “receptores” flotando por un mar de frecuencias de lo que extraemos algunas que interpretamos como realidad física. Un canal de los muchos extraíbles del holograma “Universo” en el límite de nuestros sentidos.
Por lo que se refiere a la vista, por ejemplo, la región del espectro electromagnético que el ojo humano es capaz de percibir es muy pequeña y corresponde a un pequeño intervalo: las longitudes de onda desde 400 hasta 700 nm.